Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada taller: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varios talleres
Un sistema de control de inventario no es un programa: es la cadena que va del dato de stock a la decisión y de la decisión a quien tiene que actuar. Arume Stock la monta en cinco piezas (datos, previsión, reglas, aprobación y avisos) sobre el programa que ya usas, y la implanta en fases: primero una simulación con tus datos pasados y después uno o dos meses en modo sombra.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada taller y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada taller, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada taller: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Terrassa?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada taller: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 talleres, 293 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Terrassa
Se queda sin Guante nitrilo talla L el miércoles. Quedan 2 cajas y vende 7 a la semana.
Propuesta: mandar 20 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un sistema de control de inventario es la cadena que va del dato de stock a la decisión: datos, previsión, reglas, aprobación y avisos. Arume Stock monta esas piezas sobre tu programa de gestión y las implanta en fases. Primero, una simulación que repite tus semanas pasadas con lo que se sabía cada lunes. Después, uno o dos meses en modo sombra proponiendo sin decidir. Solo si la prueba convence, pasa a producción.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
Lectura de ventas, stock, movimientos, artículos y proveedores de tu programa, limpieza y reconstrucción del stock diario. Con un informe de calidad antes de calcular nada.
La venta de cada producto en cada sitio en las próximas semanas, con su banda de error, la temporada aprendida y los días sin stock corregidos.
Riesgo de rotura aceptado por familia, plazos de cada proveedor, lotes mínimos, múltiplos de caja, calendario de repartos y presupuesto. Con ellas la previsión se convierte en cantidad.
La propuesta de la semana, ordenada por urgencia y con el porqué de cada línea. Una persona la aprueba o la cambia, y lo aprobado vuelve a tu programa.
Riesgo de rotura, stock parado, posible stock fantasma y lotes cerca de su fecha, a quien tiene que actuar: compras, almacén o cada encargado. En el panel, por correo o por WhatsApp.
Cada semana se compara lo previsto con lo vendido y lo propuesto con lo aprobado. Cada temporada, un informe de cómo ha ido sitio a sitio.
Un sistema de control de inventario es todo lo que hay entre el dato de stock y la decisión que se toma con él: de dónde sale el dato, cómo se limpia, cómo se prevé lo que va a pasar, con qué reglas se decide, quién aprueba y a quién se avisa. Un programa de gestión cubre el primer eslabón. Los demás suelen estar repartidos entre hojas de cálculo, correos y la memoria de alguien.
Pensarlo como sistema ayuda a ver dónde se rompe. Muchas veces el dato está bien y la regla de reposición es fija desde hace años. Otras, la regla es buena y nadie avisa al almacén a tiempo. Arreglar una pieza sin mirar las demás mueve el problema de sitio.
Pongamos una distribuidora de suministros industriales, Suministros Llobregat, que sirve tornillería, EPI y consumibles a talleres de Terrassa, Sabadell, Martorell, Manresa y Mataró desde un almacén central.
Datos. Se leen de su programa de gestión las ventas por cliente y artículo, el stock, los movimientos, los proveedores con su plazo y los pedidos pendientes de recibir. Se reconstruye el stock de cada día y sale un informe de lo que no cuadra.
Previsión. Para cada artículo se estima lo que pedirán los talleres en las próximas semanas, con su banda. Los guantes de nitrilo tienen un consumo estable; los discos de corte siguen el ritmo de las obras; algunos repuestos salen dos veces al año. Cada patrón se prevé de la forma que le corresponde.
Reglas. Riesgo de rotura aceptado por familia (bajo en EPI obligatorio, más alto en lo que se sustituye fácil), plazo de cada proveedor, lote mínimo, múltiplo de caja y presupuesto mensual. Con ellas, cada previsión se convierte en una cantidad a pedir.
Aprobación y avisos. La propuesta del lunes, ordenada por urgencia, la revisa el responsable de compras. Lo aprobado vuelve al programa como pedido. Al almacén le llega la lista de preparación y a cada comercial, los clientes con riesgo de quedarse sin algo.
Antes de que el sistema proponga nada en vivo, se le hace repetir tu pasado. Se toma un lunes de hace un año, se le dan solo los datos que existían ese día y se le pide la propuesta. Después se mira qué habría pasado con ella, con las ventas reales de las semanas siguientes, y se compara con lo que hicisteis de verdad. Se repite semana a semana.
Las medidas se fijan antes de ver el resultado, para no elegir la que mejor quede: demanda atendida, roturas, euros de stock medio y número de pedidos. El manual de previsión de Hyndman y Athanasopoulos explica por qué se hace así: un modelo se evalúa con datos que no ha visto, y cada previsión solo puede usar lo anterior a ella. Si en algún grupo de artículos el sistema no mejora lo que ya hacíais, se dice y en ese grupo se mantiene la regla actual.
La simulación usa tu pasado, y por bien hecha que esté, el pasado ya se conoce. El modo sombra es la prueba con el futuro: durante uno o dos meses el sistema propone cada semana con datos reales y el equipo sigue decidiendo como siempre, apuntando qué habría aceptado y qué no.
Al final se comparan tres cosas: lo que propuso el sistema, lo que hizo el equipo y lo que pasó. Además se mira si el riesgo que calculaba se cumplió: si de cada diez avisos de «riesgo del 10 %» se rompió más o menos uno. Con eso se decide pasar a producción, ajustar o parar.
Un sistema de control de inventario no se deja montado y olvidado. Cada semana se compara la previsión con la venta, y cada temporada sale un informe sitio a sitio. Cuando algo cambia (un cliente grande nuevo, un proveedor que alarga plazos, una familia que se descataloga), se ve en esas medidas antes que en las roturas.
La razón más común por la que un sistema de inventario se abandona es que se pone en marcha de golpe, falla en algo visible y el equipo deja de fiarse. Por eso el orden importa: primero los datos, después una simulación con tu pasado, después semanas proponiendo en paralelo sin que nadie tenga que seguirlo, y solo entonces producción. En cada paso hay un informe y la opción de parar.
Es el conjunto de datos, reglas, herramientas y personas que mantienen el stock bajo control: saber qué hay, decidir qué reponer y avisar a quien tiene que actuar. Puede ser tan simple como una hoja con mínimos o tan completo como un sistema con previsión, aprobación y avisos sobre tu ERP.
Por cómo se registra, el inventario permanente (cada movimiento se apunta al momento) y el periódico (se cuenta cada cierto tiempo). Por cómo se repone, la revisión continua (se pide cuando baja de un punto) y la revisión periódica (se revisa cada cierto tiempo y se pide hasta un nivel). Arume Stock trabaja sobre inventario permanente y revisión periódica con previsión.
En fases: diagnóstico de datos, simulación con tu histórico para ver qué habría pasado, uno o dos meses en modo sombra proponiendo sin decidir y, si la prueba convence, producción. Así nadie tiene que fiarse de algo que no ha visto funcionar con sus propios datos.
Un periodo en el que el sistema hace sus propuestas cada semana con datos reales, pero el equipo sigue decidiendo como siempre. Al final se compara lo que propuso con lo que se hizo y con lo que pasó. Es la prueba sin riesgo antes de empezar a usarlo de verdad.
El diagnóstico y la simulación, de dos a cuatro semanas. El modo sombra, uno o dos meses. Desde el primer día hay entregables útiles: el informe de calidad de datos y el de la simulación.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.