Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada tienda: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varias tiendas
La gestión de stock con IA, quitando el envoltorio, hace tres cosas concretas: prevé la venta de cada producto en cada sitio con su margen de error, calcula la probabilidad de quedarse sin él antes del siguiente envío y propone la cantidad. Arume Stock hace esas tres, enseña cuánto se equivoca y se prueba con tus datos antes de usarlo. Lo que no hace también lo contamos.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada tienda y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada tienda, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada tienda: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Chamberí?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada tienda: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 tiendas, 324 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Chamberí
Se queda sin Leche entera 1 l el miércoles. Quedan 7 cajas y vende 22 a la semana.
Propuesta: mandar 42 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
La gestión de stock con IA hace tres cosas concretas: prevé la venta de cada producto en cada sitio con una banda de error, calcula la probabilidad de quedarse sin él antes de reponer y propone la cantidad para el nivel de servicio elegido. No adivina lo que no está en los datos ni decide sola. Arume Stock se mide con tu histórico contra una referencia simple antes de usarlo, y su asistente cita de dónde sale cada cifra.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
Para cada producto en cada sitio, lo más probable y un abanico: «lo normal son 14; en ocho de cada diez semanas, entre 9 y 21». La banda es lo que hace útil la previsión para decidir un pedido, porque de ella sale el riesgo.
La probabilidad de que el producto se acabe antes de poder reponerlo, comparando la banda con el stock de hoy, lo que va de camino y el plazo del proveedor. Un 5 % debe significar una vez de cada veinte, y se comprueba contando.
La que deja el riesgo en el nivel de servicio que has elegido para cada familia, redondeada a cajas o palés y respetando los mínimos de cada proveedor.
En lugar de una fórmula por producto, un modelo que aprende de todos los productos y sitios a la vez. Así un producto nuevo hereda la temporada de su familia y una tienda nueva, la de las parecidas.
Un modelo de lenguaje al que se le pregunta por qué propone una cantidad. Contesta con tus datos y cita de dónde sale cada cifra. Si un dato no está, lo dice en lugar de inventarlo.
El error de la previsión se publica frente a una media móvil o una regla de mínimo y máximo, con las mismas reglas. Si en una familia no mejora, ahí no se usa.
Es usar modelos de aprendizaje automático para tomar las decisiones de stock que antes se tomaban con reglas fijas o a ojo. En concreto, tres decisiones encadenadas: cuánto se va a vender de cada producto en cada sitio, con qué probabilidad se acaba antes de reponer y cuánto conviene pedir o mandar. A eso se suele añadir un asistente con un modelo de lenguaje que explica las propuestas.
La etiqueta «IA» se usa para cosas muy distintas, desde una media móvil hasta una plataforma de planificación de una multinacional. Esta página cuenta qué hace la de Arume Stock por dentro y dónde están sus límites, para que puedas compararla con lo que te ofrezcan otros.
El modelo aprende de las ventas de todos los productos en todos los sitios a la vez, con su calendario: temporada de cada zona, festivos, fechas que se mueven y promociones apuntadas. Para cada producto y sitio da una previsión semanal con lo más probable y una banda. El manual de Hyndman y Athanasopoulos explica que el límite inferior de un intervalo del 80 % debería quedar por encima del valor real alrededor del 10 % de las veces, y eso es lo que se comprueba.
Aprender de todo el catálogo a la vez tiene una ventaja práctica: un producto nuevo hereda la curva de su familia desde la primera semana, y un producto que vende poco aprovecha lo que se sabe de los parecidos. En la competición M5, organizada por Makridakis y su equipo con datos de venta de Walmart, los métodos que mejor quedaron fueron modelos de este tipo, entrenados sobre muchas series a la vez.
Con la banda, el stock de hoy, lo que va de camino y el plazo del proveedor, se calcula la probabilidad de quedarse sin el producto antes de que llegue el siguiente envío. Es un número que se puede verificar: de todas las veces que el sistema dijo «5 % de riesgo», debería haber habido una rotura más o menos en una de cada veinte. Si fue en una de cada cinco, el sistema es optimista y se corrige.
La cantidad propuesta es la que deja ese riesgo en el nivel de servicio que has fijado para cada familia: más alto para lo que no puede faltar, más bajo para lo que se puede sustituir. Se redondea a cajas, palés o múltiplos de compra y respeta los mínimos de cada proveedor.
No adivina lo que no ha pasado nunca: un cliente grande que entra, una tienda en una ciudad sin historia o una promoción que nadie apuntó. En esos casos se apoya en lo parecido, ensancha la banda y marca la confianza como baja. Para lo que tú sabes y los datos no, hay un campo donde apuntarlo, y entra en el cálculo.
No decide sola: propone y aprueba una persona. No escribe en tu programa sin permiso. Y el asistente no hace las cuentas de stock: las hace el modelo de previsión. El modelo de lenguaje solo lee esos resultados y los explica, citando de dónde sale cada cifra, porque un modelo de lenguaje sin datos delante puede inventar con mucha seguridad.
Tampoco mejora siempre a lo que ya haces. En el Estudio de reposición 2026 de Arume, con datos sintéticos, la previsión ahorró un 25 % de stock frente a la cobertura fija con venta de temporada y cuatro semanas de plazo, y no aportó nada apreciable con venta estable y plazo corto. Por eso se mide familia a familia.
Con un backtest: se repiten tus semanas pasadas usando solo los datos que se tenían cada día, que es lo que el manual de Hyndman y Athanasopoulos llama validación cruzada de series temporales. Se mide el error en unidades ponderado por la venta, el sesgo y la calibración de la banda, frente a una referencia simple con las mismas reglas.
Después, uno o dos meses en modo sombra: el sistema propone con datos frescos y tu equipo decide como siempre. Al final se comparan las roturas y el stock inmovilizado de cada lista. El informe de la simulación es tuyo aunque no sigas.
El Reglamento (UE) 2024/1689 de inteligencia artificial clasifica los sistemas por riesgo. Un sistema de previsión de stock no está en la lista de alto riesgo. Sí aplica la obligación de transparencia del artículo 50 al asistente: quien conversa con él tiene que saber que habla con una IA, y así se le indica. Los datos que se usan son de producto, sitio y venta, sin datos personales de clientes, y se alojan en la Unión Europea.
Con el análisis gratuito sobre un export de ventas y stock, que te dice qué productos se quedaron sin stock, cuántos días y cuánto stock está parado. Si el problema existe, se pasa a la simulación con tus datos, que es donde se ve si la IA mejora a lo que ya haces, y después al modo sombra.
Mucho de lo que se vende como gestión de stock con IA es una media móvil con otro nombre, o un chat que contesta sin decir de dónde saca los datos. Lo que hacemos es más estrecho y más comprobable: un modelo de previsión que da la venta con su banda, un cálculo de riesgo que se verifica contando y un asistente que cita sus fuentes. Antes de usarlo se mide con tu histórico contra una referencia simple, y el informe es tuyo aunque no sigas.
Tres cosas concretas: prevé cuánto se venderá de cada producto en cada sitio con un margen de error, calcula la probabilidad de quedarse sin él antes de reponer y propone la cantidad a pedir o mandar. Además, un asistente puede explicar en lenguaje normal por qué propone lo que propone. No adivina lo que no está en los datos.
Una media móvil mira cada producto por separado y repite lo que pasó las últimas semanas. Un modelo de aprendizaje automático aprende de todos los productos y sitios a la vez, tiene en cuenta temporada, festivos y promociones, y da una banda de error. En la competición M5 de previsión, con datos de venta de Walmart, los mejores resultados los dieron métodos de este tipo. Aun así, se comprueba con tus datos: en algunas familias una media bien ajustada basta.
No. Propone y una persona aprueba, cambia o descarta. Cada cambio queda registrado con su motivo. Se puede llegar a aprobar en bloque lo rutinario, pero la decisión sigue siendo de una persona.
Los modelos de lenguaje pueden inventar, y por eso el asistente solo contesta con datos que ha leído de tu programa y cita de dónde sale cada cifra. Si no tiene el dato, lo dice. Las cuentas de stock no las hace el modelo de lenguaje, sino el modelo de previsión, que es otro.
Con el backtest: se repiten tus semanas pasadas usando solo lo que se sabía cada día y se mide el error, el sesgo y si la banda acierta lo que promete. Después, uno o dos meses en modo sombra. Si quieres un adelanto, el análisis gratuito te enseña tus roturas y tu stock parado con un export.
Un sistema de previsión de stock no está entre los de alto riesgo. Sí aplica la obligación de transparencia del artículo 50: quien habla con el asistente debe saber que es una IA, y así se indica. El texto completo está en el BOE.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.