Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada centro: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varios centros
Para grupos de hospitales privados y cadenas de residencias de mayores con almacén general y muchos puntos de consumo: plantas, quirófanos, botiquines, controles de enfermería. El programa lee lo que sale del almacén y lo que se consume en cada unidad, ajusta el pacto de consumo con el uso real y propone cada semana la reposición, con el porqué de cada cifra. Material sanitario y fungible; los medicamentos siguen con farmacia.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada centro y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada centro, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada centro: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Hospital de Málaga?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada centro: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 centros, 259 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Hospital de Málaga
Se queda sin Guantes nitrilo M el miércoles. Quedan 4 cajas y vende 13 a la semana.
Propuesta: mandar 30 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un control de stock para hospitales y residencias prevé el consumo de material sanitario de cada planta, botiquín y centro, y propone cada semana la reposición desde el almacén general con el pacto de consumo de cada unidad. Sirve a grupos de hospitales privados y a cadenas de residencias de mayores. Vigila caducidades y lotes, separa lo crítico de lo que se puede esperar y avisa antes de que falte. No gestiona medicamentos: eso es de la farmacia hospitalaria o del depósito autorizado.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
Cada planta o botiquín tiene un pacto: cuánto debe haber de cada producto y cada cuánto se repone. Casi siempre lo fijó una supervisora hace años y se ha ido ajustando a base de quejas. El programa lo recalcula con lo que se consume de verdad en esa unidad, con su ocupación y su tipo de paciente, y te propone subirlo o bajarlo. Tú decides con la supervisión.
La lista de cada ronda de reposición, unidad a unidad: qué llevar, cuánto y por qué. Con el sistema de doble cajón o de lectura de código, el programa usa lo que se ha leído; si el control es a ojo, usa las salidas del almacén y te marca dónde el dato es flojo.
Gasas, sondas, apósitos o material de curas que caducan en un botiquín mientras en otro centro falta. El programa lee lote y fecha de caducidad, te enseña lo que va a caducar antes de usarse y propone moverlo a donde se gasta antes. La lista se ordena por fecha y por valor.
No es lo mismo quedarse sin un tipo de esparadrapo que sin la sonda que usa la UCI o sin el material de una vía central. Marcas lo crítico (o lo heredamos de vuestra lista) y el programa le fija un nivel de servicio más alto, lo vigila aparte y avisa con prioridad cuando el riesgo sube.
El distribuidor que sirve en 24 horas, el fabricante que tarda una semana y el producto que entra en rotura en todo el mercado. El programa mide el plazo real de cada proveedor con vuestras entradas y calcula el pedido del almacén general para cubrirlo. Si un producto lleva semanas con entregas parciales, lo enseña antes de que se note en planta.
En una residencia, el absorbente y la higiene son la mayor parte del consumo, y dependen del número de residentes y de su grado de dependencia. El programa prevé el consumo de cada centro con su ocupación y su mezcla de residentes, y ajusta el pedido cuando hay altas o ingresos.
El mapa del grupo: qué centro está a cero, cuál va justo, dónde sobra y cuánto dinero hay parado en cada almacén. Y un asistente al que se le pregunta «¿cuántas cajas de guantes M quedan en la residencia de Murcia?» y contesta con el dato y su origen.
En la mayoría de hospitales privados y residencias, el material sanitario se mueve en dos tramos. Del proveedor al almacén general, con pedidos que lanza compras. Del almacén general a cada unidad (planta, quirófano, urgencias, botiquín de la residencia), con un pacto de consumo: una lista de productos con la cantidad que debe haber y la frecuencia de reposición. Ese pacto lo fijó alguien con experiencia y se ha ido tocando cuando una unidad se quejaba.
El resultado es conocido por cualquiera que haya trabajado en planta: armarios con material de sobra «por si acaso», productos que caducan al fondo del cajón y, aun así, la llamada al almacén a las once de la noche porque falta algo. Cada unidad se protege pidiendo más, y la suma de todas esas protecciones es dinero parado y mermas por caducidad.
En las cadenas de residencias se añade otra capa: cada centro con su almacén pequeño, compras más o menos centralizadas y un consumo que depende de cuántos residentes hay y de su grado de dependencia, que cambia cada mes.
Un control de stock para hospitales y residencias es una previsión de consumo de material sanitario por unidad y por centro que fija y revisa el pacto de consumo de cada punto con el uso real, y convierte la previsión en la reposición del almacén general y en el pedido a proveedores. Su objetivo es que no falte lo crítico y que no caduque lo que sobra, con menos stock repartido por armarios.
El programa lee las salidas del almacén a cada unidad, las lecturas del doble cajón si las hay, las entradas de proveedor con lote y caducidad y, si se quiere, la ocupación diaria. Con eso calcula cuánto se gasta de verdad en cada sitio y propone, cada ronda, qué reponer y cuánto. La supervisora y el almacén deciden.
Una planta de medicina interna con pacientes mayores gasta absorbentes, material de curas y sondas de forma muy distinta a una planta quirúrgica de estancias cortas. Urgencias tiene picos los lunes y en invierno. El quirófano depende de la programación de la semana. Aplicar el mismo margen a todos es lo que hace que unos armarios rebosen y otros se vacíen.
El programa prevé cada unidad con su historia. Si hay ocupación diaria, la usa: el consumo de muchos productos sigue a las camas ocupadas casi en línea recta. Si hay programación quirúrgica, se puede añadir como dato. Y separa los productos de consumo diario (guantes, gasas, jeringas) de los de uso puntual, que necesitan otra cuenta: poca cantidad, pero que esté.
En residencias, el consumo sigue a los residentes y a su dependencia. Un centro con más residentes de gran dependencia gasta más absorbentes, más material de curas por úlceras y más protección. El programa lo aprende con el histórico y ajusta cuando cambian altas e ingresos.
En material sanitario la caducidad es parte del producto. Una caja de apósitos que caduca en el fondo de un botiquín es dinero perdido y, peor, un riesgo si alguien la usa sin mirar la fecha. Con muchos puntos de consumo, nadie tiene la foto completa de qué va a caducar y dónde.
El programa lee lote y caducidad de las entradas y del stock de cada almacén y unidad, y te da una lista ordenada por fecha y por valor: lo que va a caducar antes de que, al ritmo de esa unidad, se pueda gastar. Junto a cada línea propone dónde se gastaría a tiempo dentro del grupo. Mover una caja de la residencia de Tarragona, que la gasta despacio, al hospital de Málaga, que la gasta en dos semanas, es la diferencia entre usarla y tirarla.
Los grupos hospitalarios privados suelen llevar la logística en SAP o en el módulo de aprovisionamiento de su sistema de información, a veces con armarios automatizados o lectores de código en planta. Las cadenas de residencias trabajan con un programa de gestión de residencias para la parte asistencial y un ERP como Business Central o Sage para compras y almacén; en muchos centros, la reposición del botiquín se sigue llevando en una hoja de Excel.
Nos conectamos a lo que haya con un usuario que solo puede leer, o trabajamos con exportaciones periódicas. Necesitamos productos, unidades de consumo, salidas y entradas con fecha, lote y caducidad, y la ocupación como número. No necesitamos ningún dato de pacientes ni de residentes.
El material que gestiona este programa es, en buena parte, producto sanitario, y le aplica el Real Decreto 192/2023. Su artículo 19 obliga a los agentes que comercializan productos a llevar un registro de trazabilidad con el identificador del producto, el número de serie o de lote y la fecha de suministro. Su artículo 36.6 pide a los centros y profesionales sanitarios almacenar y conservar, preferiblemente por medios electrónicos, el identificador único (UDI) de los implantables de clase IIa y IIb que se les suministren; para los implantables de clase III remite al artículo 27.9 del Reglamento (UE) 2017/745.
Los medicamentos son otro régimen y no entran aquí. El artículo 84 del texto refundido de la Ley de garantías de los medicamentos pone en el servicio de farmacia hospitalaria la responsabilidad técnica de la adquisición, la custodia y la dispensación, y le encarga coordinar la compra de medicamentos y productos sanitarios. El artículo 6 del Real Decreto-ley 16/2012 obliga a hospitales y centros de asistencia social con 100 camas o más (en régimen de asistidos) a tener servicio de farmacia propio, salvo que la comunidad autónoma acepte un depósito vinculado; los que no llegan, deben tener depósito.
Por eso, el programa no toca el circuito del medicamento y trabaja con farmacia como un interlocutor más si coordina compras de producto sanitario. Ayuda a llevar al día lote y caducidad; el registro oficial y la obligación son de cada centro, y conviene confirmarlo con quien lleve vuestra calidad o vuestro asesor.
Según el Laboratorio Envejecimiento en red del CSIC, con datos de septiembre de 2022 presentados en octubre de 2023, en España hay 5.573 residencias de mayores con 393.581 plazas, y la ocupación se estima en torno al 86 %. Los centros de titularidad privada son más del doble que los públicos, y crecen los centros de más de 100 plazas frente a los pequeños.
Para el stock, ese cambio de tamaño importa: una residencia de más de 100 plazas consume como una planta de hospital, y una cadena con veinte de ellas tiene el mismo problema logístico que un grupo hospitalario. Ahí es donde un pacto de consumo calculado con el uso real deja de ser un detalle.
Hace falta: el catálogo de material con su unidad de consumo; las salidas del almacén general a cada unidad o centro, idealmente un año; las entradas de proveedor con lote y caducidad; el pacto de consumo actual si existe; y, si se puede, la ocupación diaria por unidad o centro. Nada de pacientes.
Lo que no hace: no gestiona medicamentos ni sustituye a farmacia; no lleva el registro de implantes ni la tarjeta de implante; no hace la compra pública ni la negociación con proveedores; no decide qué es crítico, lo decides tú. Propone, avisa y explica.
Cómo se empieza: volvemos a jugar los últimos meses de dos o tres unidades o centros con lo que se sabía cada semana y comparamos lo que habría repuesto el programa con lo que se repuso, lo que caducó y las roturas que hubo. Después, uno o dos meses en modo sombra junto a la supervisión. Si quieres verlo antes, mándanos una exportación de salidas y stock y te devolvemos un análisis corto de caducidades, roturas y pactos.
En un hospital o una residencia hay material que no puede faltar nunca, aunque se use poco. El predictor lo trata como imprescindible y lo repone antes de que se acabe, aunque ese envío no compense por sí solo. Para el resto calcula el consumo de cada planta o centro producto a producto y propone la reposición desde el almacén general con el nivel de servicio que elijas.
Un centro nuevo arranca con la media de los centros parecidos hasta que tiene consumo propio, y lo que caduca pesa como coste de tenerlo parado. El funcionamiento está explicado en la página del predictor de stock.
El ERP o el módulo de logística del grupo lleva bien la compra y la entrada en almacén. Lo que no hace es prever cuánto va a gastar la planta de medicina interna la semana que viene ni decir si su pacto está bien puesto. Este programa añade esa capa, con un usuario que solo puede leer, y explica cada reposición en una frase.
No. Los medicamentos tienen su propio régimen: el artículo 84 de la Ley de garantías de los medicamentos pone la adquisición, la custodia y la dispensación bajo la responsabilidad del servicio de farmacia hospitalaria, y el Real Decreto-ley 16/2012 pide a los centros de 100 camas o más un servicio de farmacia propio o un depósito vinculado. Ese circuito es de farmacia. Este programa trabaja con material sanitario, fungible, higiene y lencería.
Sí, y es el mejor caso. Cada cajón que se vacía es una lectura de consumo con fecha. El programa usa esas lecturas para recalcular el tamaño de cada cajón y avisar si una unidad está gastando por encima de su pauta. Si no tenéis doble cajón, se trabaja con las salidas del almacén a cada unidad.
Si nos dais la ocupación diaria (camas ocupadas o residentes), sí. Es la variable que más explica el consumo de muchos productos. En residencias, además, el grado de dependencia cambia el gasto de absorbentes y material de curas. Sin ocupación, el programa trabaja solo con el histórico y marca la confianza más baja.
El registro del UDI de implantables que pide el Real Decreto 192/2023 lo lleva vuestro sistema y vuestro personal. El programa puede leerlo para prever el stock de esos productos, pero no sustituye ese registro ni la tarjeta de implante. La obligación es de cada centro y conviene confirmarla con quien lleve vuestra calidad.
El programa suma la previsión de cada centro y propone el pedido conjunto al proveedor, y luego el reparto a cada centro. Si un centro tiene stock de más y otro de menos, propone primero el traspaso antes de comprar.
No necesitamos ningún dato de pacientes ni de residentes: solo productos, cantidades, fechas, unidades de consumo y, si se quiere, la ocupación como número. Los datos se guardan en la UE, con copias diarias y exportación completa si os vais.
Grupos hospitalarios trabajan con SAP o con el módulo de logística de su sistema de información; cadenas de residencias, con su programa de gestión y un ERP como Business Central o Sage, y muchas veces con hojas de Excel por centro. Leemos lo que haya con un usuario que solo puede leer, o con exportaciones.
Sí, para el material sanitario y de consumo de grupos de hospitales privados y cadenas de residencias. Prevé lo que va a gastar cada planta o centro, propone la reposición desde el almacén general y trata aparte el material crítico. No gestiona medicamentos ni usa datos de pacientes.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.