Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada tienda: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varias tiendas
Para marcas y cadenas de moda con varias tiendas, almacén central y tienda online. En ropa casi nada se repite de una temporada a otra, así que no se puede prever el producto exacto con su propia historia. El programa trabaja con lo que sí se repite: familias, curvas de tallas y la colección anterior, y con eso reparte, repone y te dice qué va a sobrar antes de las rebajas.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada tienda y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada tienda, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada tienda: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Barcelona Born?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada tienda: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
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Hoy
Envíos de esta semana
8 tiendas, 104 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Barcelona Born
Se queda sin Camisa lino M el miércoles. Quedan 1 uds. y vende 3 a la semana.
Propuesta: mandar 10 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un control de stock para tienda de ropa reparte cada colección por tallas entre las tiendas y la web, propone reposiciones y traspasos y avisa de los modelos que se quedan solo en tallas extremas. Como en moda casi nada se repite de una temporada a otra, prevé con lo que sí se repite: la familia, la curva de tallas de cada tienda y la colección anterior. Y enseña, semanas antes de las rebajas, lo que va a sobrar y cuánto vale.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
La tienda del centro vende más S y M; la del centro comercial de las afueras, más L y XL. Si mandas a las dos la misma caja de tallas, una se queda sin M en la segunda semana y la otra acumula XS que nadie se prueba. El programa calcula la curva de tallas de cada tienda por familia (pantalón de mujer, camisa de hombre, abrigo) con lo que vendió en las colecciones anteriores, y reparte con ella.
Un vestido de esta colección no tiene historia, pero los vestidos midi de la primavera pasada sí, y los del verano anterior también. La previsión se hace con la familia, el precio y el momento de la temporada, y en cuanto el modelo lleva una o dos semanas en tienda se corrige con sus ventas reales. Así se distingue pronto lo que funciona de lo que no.
Cada semana el programa mira lo que queda en cada tienda, talla a talla, y lo que hay en el almacén, y propone el envío: qué modelo, qué color, qué tallas y a qué tienda. Prioriza las tallas que se están acabando en los modelos que mejor van, que es donde se pierde la venta.
Cuando el almacén central ya no tiene una talla, la única reposición posible es mover prendas de una tienda a otra. El programa busca dónde está parada esa talla y dónde se vendería, y propone el traspaso mientras todavía queda temporada para venderla a precio completo.
Un modelo al que solo le quedan XS y XL en una tienda deja de venderse aunque tenga stock: el cliente no encuentra su talla y se va. El programa detecta esos modelos rotos y propone juntarlos en una sola tienda o pasarlos a la web, donde se venden mejor porque se ven todas las tallas a la vez.
Con el ritmo de venta de cada modelo y las semanas de temporada que quedan, el programa calcula qué se va a quedar sin vender a precio completo y cuánto. Esa lista, en euros y por tienda, es la que sirve para decidir qué entra en rebajas, cuándo y con qué descuento. La decisión del descuento es tuya.
Si la web vende desde el almacén central o desde las tiendas, las dos cosas compiten por la misma prenda. El programa prevé la web como una tienda más y lee el stock de donde lo llevéis: el programa de tienda (TPV), Shopify, WooCommerce, Odoo o un Excel por tiendas.
La camiseta blanca, el vaquero recto, el jersey de punto liso: lo que se vende todas las temporadas sí tiene historia y se repone al proveedor como cualquier producto de rotación. El programa los separa del resto y les calcula punto de pedido y cantidad con el plazo de fabricación.
En casi todos los sectores, la manera de prever cuánto se va a vender de un producto es mirar cuánto se vendió antes. En moda eso no funciona, porque el producto de esta temporada no existía la temporada pasada. El vestido, la chaqueta y el pantalón que acaban de llegar a tienda son nuevos, y dentro de seis meses habrán desaparecido. Un programa de previsión que necesite la historia del producto exacto se queda en blanco.
Lo que sí tiene historia es todo lo que rodea al producto. La familia: cuántos vestidos midi se vendieron la primavera pasada, en qué tiendas y en qué semanas. La curva de tallas: qué proporción de S, M y L vende cada tienda en cada familia. El precio: cómo se vende una camisa a 39 euros frente a una a 59. Y el calendario: cuándo arranca la temporada, cuándo llega el pico y cuándo empiezan las rebajas. Un control de stock para ropa trabaja con eso, y en cuanto un modelo lleva una o dos semanas en tienda, añade sus propias ventas.
Hay una excepción: los básicos de continuidad. La camiseta lisa, el vaquero de siempre, los calcetines. Se venden todas las temporadas con el mismo código y se reponen al proveedor. Esos se tratan como producto de rotación normal, con punto de pedido y cantidad calculados con el plazo de fabricación.
Cuando entra una colección nueva, el programa asigna cada modelo a su familia (o lo hace el equipo de producto, que es quien mejor lo sabe) y le pone como referencia la colección equivalente del año anterior. Si el año pasado los abrigos de paño largos vendieron tantas unidades en ocho semanas en la tienda del centro, ese es el punto de partida para los abrigos de paño de este año en esa tienda, ajustado por cuántos modelos hay ahora en la familia y por el precio.
Esa primera previsión tiene un margen de error grande, y el programa lo dice. Lo que la hace útil es lo que pasa después: cada semana de venta real corrige la previsión de cada modelo. Hacia la segunda o tercera semana ya se distingue con bastante claridad el modelo que va por encima de su familia del que va por debajo. Es en ese momento cuando se toman las decisiones que más dinero mueven: a qué tiendas mandar lo que queda en almacén, si pedir una repetición al proveedor cuando se puede, qué modelos sacar del escaparate.
Dos tiendas de la misma marca en la misma ciudad pueden vender curvas de tallas muy distintas. La del centro, con público más joven, vende más S y M; la del centro comercial de las afueras, más L y XL. Si el reparto inicial manda la misma caja de tallas a las dos, en la segunda semana una ya no tiene M del modelo que mejor va, y la otra tiene XS que nadie se prueba. El resultado al final de la temporada es conocido: rebajas llenas de tallas extremas.
El programa calcula la curva de cada tienda por familia, con las ventas de colecciones anteriores. Pero corrige un error habitual: si una tienda vendió pocas XL porque recibió pocas XL, su historial dice que no vende XL. Para no heredar el error del reparto anterior, el programa reconstruye el stock de cada talla en cada tienda día a día y descuenta los días en que no la había. La curva que sale es la de lo que la tienda vendería, no la de lo que se le mandó.
Con esa curva se hace el reparto inicial de cada colección y la reposición semanal desde el almacén central. También sirve en la compra: la suma de las curvas de todas las tiendas y de la web dice cuántas unidades de cada talla tiene sentido pedir al proveedor.
Durante la temporada, la reposición en moda tiene un límite que otros sectores no tienen: casi nunca se puede pedir más al proveedor, porque la producción se cerró hace meses. Lo que hay es lo que está en el almacén central y lo que está repartido por las tiendas. Por eso el programa trabaja en dos pasos cada semana: primero manda desde el almacén las tallas que se están acabando en los modelos que mejor van; cuando el almacén ya no tiene una talla, busca en qué tienda está parada y propone traspasarla a otra donde se vendería.
Un traspaso cuesta: un envío, un rato de alguien que lo prepara y lo recibe. El programa solo lo propone cuando la diferencia de venta esperada compensa ese coste y cuando quedan semanas de temporada a precio completo para venderlo. A una semana de las rebajas, mover una camisa de una tienda a otra rara vez compensa.
El otro aviso es el de las tallas rotas. Un modelo al que solo le quedan XS y XL en una tienda deja de venderse aunque haya stock, porque el cliente no encuentra su talla. Esos modelos se detectan cada semana y el programa propone juntarlos en una tienda o mandarlos a la web, donde se ven todas las tallas juntas y se venden mejor.
Con el ritmo de venta de cada modelo y las semanas de temporada que quedan, el programa calcula cuántas unidades se quedarán sin vender a precio completo, por talla y por tienda, y cuánto valen. Esa lista aparece semanas antes de las rebajas. Sirve para decidir qué entra en la primera rebaja, qué puede esperar a la segunda y qué conviene sacar antes a la web o al outlet.
Las ventas con descuento se marcan aparte. Si no se hiciera, el programa aprendería que un modelo se vendía al triple de ritmo cuando en realidad estaba rebajado, y la colección equivalente del año siguiente arrancaría con una previsión inflada. Es uno de los errores más comunes al prever moda con un Excel. Y hay dos límites legales que conviene tener delante. La Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista (artículo 24) solo deja llamar rebaja a lo que antes se vendió a precio ordinario, no a lo que se compró para venderlo rebajado. Y la Ley 7/2022 de residuos (artículo 18) prohíbe destruir los excedentes no vendidos de textiles: tienen que ir antes a reutilización, por ejemplo donándolos. Saber pronto lo que va a sobrar es la forma de no llegar ahí.
Casi todas las marcas con tiendas venden también online, y la web compite con las tiendas por la misma prenda. Si sirve desde el almacén central, cada pedido online es una unidad menos para reponer tiendas; si sirve desde tienda, hay que decidir cuál. El programa prevé la web como una tienda más, con su curva de tallas propia (suele vender más tallas extremas que la tienda física), y reparte el almacén entre todas con la previsión de cada una.
Los datos se leen de donde estén: el programa de tienda o TPV, Shopify o WooCommerce para la web, Odoo o el ERP para el almacén, o un Excel por tiendas. El envío aprobado y los traspasos vuelven a vuestro sistema. No hay que cambiar de programa ni recontar el stock de las tiendas.
Ventas por modelo, color, talla, tienda y fecha, con el precio y si había descuento; el stock de hoy en cada tienda y en el almacén; los envíos y traspasos; y la familia de cada modelo, que muchas marcas ya tienen en el código o en la ficha del producto. Con dos colecciones equivalentes (dos inviernos, dos veranos) el programa ya trabaja; con más, afina las curvas de cada tienda. No se cargan datos de clientes: para prever basta con qué se vendió, dónde y cuándo.
La primera fase es el diagnóstico y la prueba: el programa vuelve a jugar tu última colección sin conocer el futuro, con el reparto y la reposición que habría propuesto, y se compara con lo que hicisteis, talla a talla. Después, una temporada en modo sombra. Si quieres saber antes si esto es para tu marca, mándanos un export de ventas y stock de la última colección y te devolvemos un informe corto: qué tallas se agotaron en qué tiendas, qué sobró al llegar las rebajas y cuánto dinero había en tallas rotas.
En ropa cada talla de cada modelo es una referencia, y cada tienda vende tallas a su manera: hay tiendas de M y tiendas de L. El predictor calcula la venta de cada talla en cada tienda y, donde hay poca historia, se apoya en lo que venden las tiendas de su mismo grupo. Así propone la reposición talla a talla, sin pasar de lo que queda en el almacén.
Puedes fijar reglas propias: que una tienda pequeña no reciba la XS o que siempre tenga al menos dos unidades de la talla que más vende. Cómo calcula, en la página del predictor de stock.
Los programas de tienda llevan bien la venta, el ticket y el stock por talla. Lo que no hacen es decidir cuántas M mandar a cada tienda de un modelo que nadie ha vendido nunca. La mayoría de los programas de previsión tampoco: necesitan historia del producto exacto, y en moda no la hay. Este programa prevé con familias, curvas de tallas y colecciones anteriores, y se corrige con las primeras semanas de venta de cada modelo.
De lo que sí se repite. Un abrigo de este invierno no tiene historia, pero los abrigos de los inviernos anteriores sí: cuánto se vendió en cada tienda, en qué semanas, en qué tallas y a qué precio. El programa prevé con la familia, el precio y el momento de la temporada, y en cuanto el modelo lleva una o dos semanas a la venta, corrige con sus propias ventas. Los primeros días la confianza es baja y se dice en cada línea.
Las dos, pero con un peso distinto. Para la compra, que se cierra meses antes, el programa da cuánto vendió cada familia en la colección equivalente, por tienda y por talla, y una estimación para la nueva con su margen de error. La decisión de qué modelos comprar y en qué colores sigue siendo del equipo de producto. Donde el programa decide más es en el reparto inicial, la reposición y los traspasos.
Con las ventas de cada tienda en las colecciones anteriores, por familia. Pero ojo con un detalle: si una tienda no vendió XL porque nunca le llegó XL, su historial dice que no vende XL y no es verdad. Por eso el programa reconstruye el stock de cada talla en cada tienda y descuenta los días en que no había, para no heredar el error del reparto anterior.
Te dice qué va a sobrar a precio completo si nada cambia, por modelo, talla y tienda, y cuánto vale. Con eso decides qué entra en rebajas y cuándo. El descuento lo fijas tú. Las ventas con descuento se marcan aparte para que el programa no aprenda que un modelo se vende al doble de ritmo cuando en realidad estaba al 40 % menos.
Como una tienda más, con su propia curva de tallas, que suele ser distinta a la de las tiendas físicas. Si la web sirve desde el almacén central, compite con la reposición de las tiendas por la misma prenda, y el programa reparte entre ellas con la previsión de cada una. Si sirve desde tienda, propone qué tienda debería servir cada talla. Leemos Shopify, WooCommerce o el programa que uséis.
Para una sola tienda sin web, la mayoría de lo que hace (curvas por tienda, traspasos, reparto) no aplica, y te lo diremos en el diagnóstico. Empieza a compensar a partir de varias tiendas, o de una tienda con web y almacén, cuando decidir qué talla va a dónde ya ocupa horas cada semana.
Cada combinación de modelo, color y talla se lleva por separado, porque se vende por separado. Pero para prever, el color se agrupa igual que el modelo: el programa aprende qué peso tienen los colores oscuros frente a los claros en cada familia y en cada temporada, y lo aplica a los colores nuevos de la colección.
Se presupuesta por fases, con precio cerrado tras el diagnóstico, cuando se sabe cuántas tiendas, qué programa de tienda y cuántas colecciones de historia hay. La primera fase, diagnóstico y prueba con tus colecciones pasadas, decide si el resto compensa, y sus resultados te los quedas aunque no sigas.
Sí, para la reposición durante la temporada: prevé cada talla de cada modelo en cada tienda y propone qué mandar desde el almacén para que ninguna tienda se quede con las tallas rotas. Funciona mejor en cadenas con varias tiendas, donde lo que vende una ayuda a prever a las demás.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.