Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada almacén: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varios almacenes
Para mayoristas e importadores que traen mercancía en contenedor desde Asia, Turquía o América, con plazos de semanas y pedidos mínimos por fábrica, y venden a clientes profesionales o a sus propias delegaciones. El programa cuenta lo que hay en el almacén, lo que va en el barco y lo que está pedido, prevé la venta de cada referencia hasta que llegue el siguiente pedido y te dice cuándo cerrar el contenedor y con qué.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada almacén y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada almacén, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada almacén: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Málaga?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada almacén: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 almacenes, 212 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Málaga
Se queda sin Sartén 24 cm el miércoles. Quedan 2 cajas y vende 5 a la semana.
Propuesta: mandar 12 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un control de stock para mayoristas e importadores prevé la venta de cada referencia hasta que llegue el siguiente pedido, suma el stock en tránsito en su fecha real de llegada y calcula cuándo hay que confirmar el siguiente contenedor y con qué llenarlo. Tiene en cuenta los pedidos mínimos de fábrica y la variación del plazo de cada proveedor, y reparte cada llegada entre almacenes o clientes. El comprador aprueba o cambia cada línea.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
Lo pedido a fábrica, lo que está en producción, lo embarcado y lo que espera en el puerto. Cada línea con su fecha estimada de llegada, actualizada cuando el transitario la cambia. El programa suma ese stock al del almacén en la fecha en que de verdad estará disponible, no el día que se pagó.
Con la venta prevista de cada referencia y el plazo completo (fabricación, tránsito, aduana y descarga), el programa calcula la fecha en que tienes que confirmar el pedido para no quedarte corto. Y te avisa con semanas de margen, no cuando ya falta.
El pedido mínimo de la fábrica y el volumen del contenedor obligan a completar. El programa propone con qué referencias rellenar: las que más riesgo de rotura tienen antes del siguiente envío, no las que caben. Si el contenedor queda corto, te enseña qué adelantar y cuánto stock de más supone.
Si vendes desde varios almacenes o sirves a clientes grandes con pedidos regulares, el programa reparte la llegada: cuánto se queda en el central, cuánto va a cada almacén y qué clientes tienen reserva. Con una frase por línea.
Para cada referencia, cuántas semanas cubre el stock del almacén y cuántas el stock en tránsito, frente al plazo de reposición. A cero, se acaba antes del barco, bien, sobra. Y el dinero inmovilizado en almacén y en el mar.
«¿Llegamos con las sartenes de 24 hasta el barco de marzo?», «¿y si el contenedor se retrasa dos semanas?». El asistente hace la cuenta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Leemos ventas, stock, pedidos a proveedor y fechas de embarque de Business Central, SAP Business One, Sage, Odoo o una hoja de seguimiento de contenedores. Con un usuario que solo puede leer. Lo aprobado vuelve como pedido de compra o como propuesta para el comprador.
En un mayorista importador, el pedido a fábrica lo decide el comprador, a menudo la misma persona desde hace años. Mira el stock del almacén, recuerda lo que se vendió la temporada pasada, suma de cabeza lo que ya va en camino y cierra el contenedor cuando cree que toca o cuando la fábrica le avisa de que el hueco de producción se acaba.
Con plazos de ocho a catorce semanas, cualquier error tarda meses en notarse y no se puede corregir. Si se pide corto, la referencia se queda a cero semanas antes de que llegue el barco y no hay forma de traerla antes salvo por avión. Si se pide largo, el almacén se llena de la referencia que no salió y el dinero se queda inmovilizado hasta la temporada siguiente.
Encima, el stock en tránsito suele vivir en otro sitio: una hoja de seguimiento de contenedores, los correos del transitario o los pedidos de compra del ERP con fechas que nadie actualiza. Lo que va en el barco existe para la contabilidad, pero no para la decisión de compra.
El stock en tránsito es la mercancía que ya has pedido y todavía no está en tu almacén: en fabricación, embarcada, en el puerto o en trámite. En importación puede ser tanto o más que el stock físico, y un cálculo de reposición que no lo cuenta pide dos veces lo mismo o, al revés, da por llegado algo que tarda un mes más.
El programa suma ese stock a la previsión en la fecha en que de verdad estará disponible para vender. Así, la pregunta «¿llego hasta el siguiente barco?» se contesta semana a semana para cada referencia y cada almacén, y la fecha límite para confirmar el siguiente pedido sale sola.
La fábrica pide un mínimo por referencia o por modelo y el contenedor tiene un volumen. Entre las dos cosas, el comprador acaba completando con lo que cabe, no con lo que hace falta. El programa propone el relleno con las referencias que más riesgo tienen de agotarse antes del siguiente envío, y te enseña lo que supone cada línea en meses de cobertura.
Cuando el mínimo es mucho mayor que la venta, el programa pone el coste delante: cuántos meses de stock son y cuánto dinero inmovilizado. Esa cuenta es la que permite negociar con la fábrica, juntar referencias con otro importador o descatalogar con argumentos.
Las variantes son el otro agujero. Una fábrica que exige 600 unidades por modelo no distingue si son blancas, negras o rojas, y el comprador reparte el mínimo a partes iguales o como el año anterior. El programa reparte ese mínimo con la venta de cada variante en tus almacenes y te enseña, antes de confirmar, cuántas unidades de cada color van a seguir en la estantería cuando llegue el siguiente barco. En importación de menaje, textil hogar o pequeño electrodoméstico, esa cuenta suele explicar buena parte del stock parado.
Según la Agencia Tributaria, un depósito aduanero es un lugar reconocido por las autoridades aduaneras y sometido a su control, y como régimen especial permite almacenar mercancías no pertenecientes a la Unión en esas instalaciones. La deuda aduanera de importación nace, entre otros supuestos, con el despacho a libre práctica, según el artículo 77.1 del Código Aduanero de la Unión que cita la propia Agencia.
Para el control de stock, lo que importa es el tiempo: cuántos días pasan desde que la mercancía llega a puerto o al depósito hasta que se puede vender. Ese tiempo lo medimos con tus entradas y se suma al plazo de cada proveedor. La gestión aduanera, los aranceles y el despacho siguen en manos de tu transitario o agente de aduanas; el programa no los sustituye.
Según la Estadística Estructural de Empresas del Sector Comercio del INE para 2024, el comercio facturó 1.044.477 millones de euros y las empresas mayoristas concentraron el 58,3 % de esa facturación con el 35,6 % del personal ocupado. Es el tramo del comercio que más volumen mueve por persona, y donde una decisión de compra mal calculada inmoviliza más dinero.
Business Central, SAP Business One y Sage son los habituales en importadores medianos; Odoo, en los que han crecido en los últimos años. Casi todos llevan bien el pedido de compra y la factura del proveedor, y peor el seguimiento del contenedor, que suele vivir en una hoja aparte compartida con el transitario.
Nos conectamos al ERP con un usuario que solo puede leer y leemos la hoja de contenedores tal como la tengas. El pedido aprobado vuelve como pedido de compra en tu ERP o como propuesta para el comprador.
Ventas por referencia, almacén y fecha; stock de cada almacén; pedidos a proveedor con fecha de confirmación, de embarque y de entrada; y el seguimiento de contenedores si existe. Con eso se miden los plazos reales y su variación, que es lo que más pesa en el cálculo.
No gestiona fletes ni reserva espacio en barcos, no lleva la aduana ni los aranceles y no negocia con la fábrica. Te da la previsión, la fecha límite y la propuesta de pedido; el comprador decide.
Repetimos tus últimos doce meses con lo que se sabía cada semana: cuándo habría pedido el programa cada contenedor, con qué referencias, y qué habría pasado con la venta real. Se compara con lo que hicisteis: semanas con referencias a cero, pedidos urgentes por avión, stock que sobró al final de temporada. Si no mejora, se dice ahí.
Después, uno o dos meses en modo sombra, con el comprador decidiendo como siempre. Si quieres verlo antes, mándanos ventas, stock y pedidos de un año, y te devolvemos un análisis corto de tu cobertura y tu stock en tránsito.
Para un importador el dato que manda es el plazo: entre que confirmas el pedido y que llega el contenedor pueden pasar semanas. El predictor prevé la venta de cada referencia durante todo ese plazo, suma lo que ya viene en tránsito y calcula cuánto pedir para que el riesgo de rotura antes de la llegada quede en el nivel que elijas (por ejemplo, 95 veces de cada 100 sin quedarte a cero).
Las cantidades se redondean al múltiplo de compra que exija la fábrica, y si de una referencia ya tienes stock para meses, no propone más. La página del predictor de stock cuenta el modelo con detalle.
Un mínimo y un máximo sirven cuando el proveedor sirve en dos días. Con ocho o doce semanas de plazo, el pedido de hoy se decide con la venta de dentro de tres meses y lo que ya va en camino. Este programa prevé esa venta por referencia y almacén, suma el stock en tránsito en su fecha real de llegada, calcula cuándo cerrar el contenedor y propone con qué llenarlo.
Sí. El programa mide el plazo real de cada proveedor y ruta con tus pedidos pasados (desde la confirmación hasta la entrada en almacén) y usa también su variación, además de la media. Un proveedor que unas veces tarda 10 semanas y otras 15 necesita más stock de seguridad que uno que siempre tarda 12, y el cálculo lo refleja.
Con lo que ya tengas: pedidos de compra en el ERP con fecha prevista, la hoja de seguimiento del transitario o un listado de contenedores con su contenido. Lo importante es que cada línea tenga referencia, cantidad y fecha estimada de llegada. Cuando la fecha cambia, el programa recalcula.
Lo respeta como restricción y te enseña su coste: si el mínimo es de 1.000 unidades y vendes 80 al mes, el programa te dice cuántos meses de stock supone y cuánto dinero inmovilizado, para que decidas si compensa o si es mejor otra referencia o otro proveedor.
Tiene en cuenta el tiempo que tardan, medido con tus entradas: desde que el barco llega a puerto hasta que la mercancía está en tu almacén. Los trámites aduaneros, los aranceles y el despacho los sigue llevando tu transitario o tu agente de aduanas.
Sí. Se trata como un almacén más, con su stock y su plazo hasta que está disponible para vender, que es el tiempo que tardáis en despacharlo. El programa no lleva la contabilidad aduanera del depósito; solo cuenta cuándo esa mercancía puede salir a tus clientes.
Sí. En ese caso la previsión se hace por referencia y almacén con la venta agregada de todos los clientes, y los clientes grandes con pedidos programados se tratan aparte. Si quieres prever por cliente, se puede para los que compran con regularidad.
Se prevén por parecido: el programa busca referencias de la misma familia, precio y canal que ya tienen historia y propone un primer pedido con su abanico. A partir de las primeras semanas de venta, la previsión pasa a usar la suya propia.
Con un año ya se ve la temporada, que en importación suele ser decisiva (campaña de verano, vuelta al cole, Navidad). Con dos o tres, mejor. Si tenéis menos, el programa arranca con reglas sencillas y marca la confianza baja en cada línea.
Sí, y con plazos largos es donde más se nota, porque un error en el pedido se arrastra durante meses. Prevé la venta de cada referencia hasta la llegada del siguiente pedido, cuenta el stock en tránsito y te propone la compra a cada proveedor con su porqué. El comprador aprueba o cambia cada línea.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.