Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada máquina: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varias máquinas
Para operadores de vending y de café de oficina con rutas de reposición a máquinas en empresas, hospitales, universidades, gimnasios y estaciones. El programa lee las ventas de cada máquina (por telemetría o por lo que se apunta en cada visita), calcula qué cargar en cada espiral y en cada tolva, y prepara la carga de la furgoneta antes de salir.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada máquina y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada máquina, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada máquina: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Hospital, planta 3?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada máquina: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 máquinas, 304 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Hospital, planta 3
Se queda sin Agua 50 cl el miércoles. Quedan 5 botellas y vende 17 a la semana.
Propuesta: mandar 48 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un software de vending para la reposición calcula qué cargar en cada máquina en cada visita, qué máquinas visitar cada día y qué llevar en la furgoneta. Está pensado para operadores de vending y de café de oficina con rutas a muchas máquinas. Lee la venta por selección, de la telemetría o de lo repuesto en cada visita, y tiene en cuenta la caducidad de lo fresco. Así se evitan espirales vacías, visitas a máquinas medio llenas y producto tirado.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
La máquina de la tercera planta del hospital vende agua y sándwiches por la noche; la del polígono vende latas y café a primera hora y casi nada el viernes. El programa aprende lo que sale de cada selección en cada máquina y calcula cuánto cargar en la próxima visita para que llegue hasta la siguiente sin espirales vacías.
Con las máquinas de la ruta de mañana y lo que necesita cada una, el programa suma la carga de la furgoneta por producto: cuántas latas, cuántas botellas, cuántos kilos de café y cuántos sándwiches. El almacén prepara eso y no una carga a ojo, y el reponedor no vuelve con la mitad o se queda corto en la quinta parada.
Si una máquina vende la mitad que el mes pasado, no hace falta ir dos veces por semana. Si otra se vacía en tres días, sí. El programa propone qué máquinas entran en la ruta de cada día según el riesgo de quedarse vacías, y la persona que planifica las rutas decide.
Sándwiches, ensaladas, yogures y bocadillos duran días; la bollería y los snacks, meses. El programa calcula cuánto fresco cargar para que se venda antes de su fecha y avisa de lo que hay dentro de cada máquina que caduca antes de la próxima visita, para retirarlo en esta.
En las máquinas de café y en el café de oficina, lo que se gasta son kilos de grano, leche en polvo, chocolate, azúcar, vasos y paletinas. El programa traduce los cafés servidos en consumo de cada ingrediente y avisa antes de que una tolva se quede vacía o de que haga falta llevar vasos.
«¿Qué máquinas de la ruta del martes venden menos de 20 productos a la semana?», «¿cuánto café hemos gastado en la universidad este trimestre?», «¿por qué propones cargar 12 sándwiches?». Contesta con tus datos y dice de qué visita o de qué venta sale cada cifra.
El mapa de máquinas (vacía, se vacía antes de la visita, bien, sobra), la venta por máquina y por selección, y el stock del almacén y de cada furgoneta. Con eso se ve qué productos sobran en el planograma de una máquina y qué selección conviene cambiar.
Un software de vending para la reposición es el que decide qué cargar en cada máquina en cada visita, qué máquinas visitar cada día y qué llevar en la furgoneta de ruta. Trabaja con la venta de cada selección y con la frecuencia de visita, y su objetivo es que la máquina llegue a la siguiente parada sin espirales vacías y sin producto caducado dentro.
Según el Ministerio de Consumo, que cita un estudio de DBK (Informa), en España hay más de 390.000 máquinas de vending de alimentos y bebidas. Cada una es un punto de venta pequeño, sin dependiente, que solo se repone cuando alguien pasa por allí. La diferencia con una tienda es esa: el stock de la máquina solo se mueve en la visita, y si la visita se calcula mal, la máquina pasa días vacía o se tira producto.
En la mayoría de los operadores, el reponedor llega a la máquina, abre, mira qué falta y lo carga con lo que lleva en la furgoneta. La furgoneta se carga por la mañana con una lista fija por ruta o con lo que el reponedor cree que hará falta. Las rutas son fijas: tal máquina se visita martes y viernes porque siempre ha sido así.
Esto funciona mientras las máquinas vendan igual todas las semanas, y no lo hacen. La máquina de la universidad cae en vacaciones; la del hospital sube cuando abre una planta; la de la fábrica cambia con los turnos. Con rutas fijas se visitan máquinas medio llenas y se llega tarde a las que se vacían. Con una carga de furgoneta a ojo, el reponedor vuelve con producto o se queda sin latas en la quinta parada.
Muchos operadores ya tienen telemetría y un panel que enseña qué selecciones están vacías. Es un paso grande, pero el panel cuenta lo que pasó; la decisión de qué cargar y cuándo volver la sigue tomando una persona.
El programa calcula, para cada máquina y cada selección, cuántas unidades se venden por día, con sus variaciones por día de la semana y por temporada. Con la fecha de la próxima visita sabe cuánto hay que cargar para llegar hasta ella y cuánto riesgo hay de que se vacíe antes. Si una máquina se va a vaciar antes de su visita, propone adelantarla; si otra va a estar medio llena, propone saltarla.
Con las máquinas de la ruta de mañana, suma la carga de la furgoneta por producto y descuenta lo que ya lleva. Y para lo fresco calcula también la fecha: cuánto cargar para venderlo antes de que caduque y qué retirar en esta visita porque caducará antes de la siguiente.
La Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, define la venta automática en su artículo 49 y, en el 50, obliga a que cada máquina muestre con claridad el tipo de producto, su precio, la identidad del oferente y una dirección y un teléfono para reclamaciones. El artículo 51 exige que la máquina devuelva el importe si no entrega el producto: una espiral vacía que acepta monedas es una reclamación segura.
En centros educativos, el Real Decreto 315/2025, en vigor desde abril de 2026, prohíbe en su artículo 5 vender en las máquinas expendedoras alimentos y bebidas que superen, por porción, 200 kilocalorías, ciertos límites de grasas, grasas saturadas, azúcares añadidos y 0,5 gramos de sal. El artículo 6 prohíbe los productos envasados con más de 15 mg de cafeína por 100 ml, y el 7 impide colocar máquinas en zonas a las que accede el alumnado de infantil y primaria y que tengan publicidad. Eso cambia el planograma de esas máquinas: menos referencias, y distintas.
Además, en diciembre de 2025 el Ministerio de Consumo anunció que prepara un real decreto para que al menos el 80 % de los productos de las máquinas de hospitales y residencias sean saludables. Cuando se apruebe, afectará a el planograma de esas máquinas igual que el de los colegios. El programa no comprueba si un producto cumple; trabaja con la lista de productos que tú marques como permitidos en cada máquina.
En vending conviven tres fuentes de datos. El programa de gestión del operador, que lleva máquinas, ubicaciones, rutas, recaudación y stock de almacén. La telemetría, que manda la venta de cada máquina por selección, a menudo junto con el pago con tarjeta. Y los ficheros de auditoría que la propia máquina genera con el estándar EVA-DTS, que se leen en cada visita aunque no haya telemetría.
Leemos de las tres, con un acceso de solo lectura o con un export diario. Si el operador lleva la contabilidad o el almacén en Business Central, Sage u Odoo, nos conectamos también ahí para el stock del almacén y las compras. La propuesta de carga vuelve como lista para el almacén y para cada reponedor, en el programa de rutas o por WhatsApp, con botones de «cargado» y «ha salido».
La venta de cada máquina por selección y por fecha (de la telemetría o de lo repuesto en cada visita), el planograma de cada máquina (qué producto hay en cada espiral y cuántos caben), las fechas de visita y las rutas, y el stock del almacén. Para lo fresco, la vida útil de cada producto. Con tres meses de visitas ya se calcula el ritmo de las máquinas estables; con un año se ven las vacaciones, el verano y los cambios de turno.
No hacen falta datos de quien compra en la máquina. Si la telemetría trae datos de pago con tarjeta, solo se usa la venta por selección.
No ordena las paradas por calles ni calcula el recorrido de la furgoneta: dice qué máquinas visitar y qué cargar. No controla la recaudación ni el efectivo. No comprueba que un producto cumpla los criterios nutricionales del Real Decreto 315/2025 ni de ninguna otra norma. Y no sustituye a la telemetría: la usa cuando existe.
Antes de decidir nada en vivo, repetimos tus últimos meses de visitas con lo que se sabía cada día: qué máquinas habría visitado el sistema, qué habría cargado en cada una y qué habría llevado la furgoneta, comparado con lo que se hizo. Se mide cuántas espirales se habrían quedado vacías, cuántas visitas se habrían ahorrado y cuánto fresco se habría tirado.
Después, uno o dos meses en modo sombra con una o dos rutas: el programa propone y el planificador decide como siempre. El arranque completo lleva de tres a seis semanas. Si quieres saber antes si te compensa, mándanos un export de visitas y ventas por máquina y te devolvemos un informe corto: qué máquinas se vacían antes de su visita, cuáles se visitan medio llenas y cuánto fresco se retira caducado.
En vending cada máquina es un punto con su propia venta por selección, y lo que manda es la visita. El predictor calcula lo que cada máquina va a vender hasta la próxima vez que pase el reponedor y la probabilidad de que una espiral se vacíe antes. Si con lo que tiene le llega de sobra, no propone carga y esa visita puede esperar.
Lo fresco, como los sándwiches, lleva un coste alto de tenerlo parado, así que se carga menos y más a menudo. Una máquina que empieza a vender menos que las de su tipo sale marcada. Tienes el método en la página del predictor de stock.
Los programas de gestión de vending llevan bien la máquina, la ruta, la recaudación y la telemetría, y muchos enseñan qué selecciones están vacías. Lo que no hacen es decidir cuánto cargar para que la máquina llegue a la próxima visita ni qué máquinas pueden esperar. Este programa calcula eso con la venta de cada selección, la frecuencia de visita y la caducidad, y prepara la furgoneta antes de salir.
Sí. Si el reponedor apunta en cada visita lo que carga en cada selección (en papel, en una app o en el terminal de ruta), lo que cargó es lo que se vendió desde la visita anterior. Con eso el programa calcula el ritmo de cada máquina. La previsión es menos fina que con telemetría, porque no sabe en qué día se vació una espiral, y lo marca con la confianza de cada línea.
Leemos de donde estén los datos: el programa de gestión de rutas, el portal de telemetría, los ficheros de auditoría que sacan las máquinas o un Excel con las visitas. Lo normal es un export diario o un acceso de solo lectura. En el diagnóstico se mira qué tenéis y se decide la vía más corta.
No. Propone qué máquinas conviene visitar cada día según el riesgo de que se vacíen antes de la siguiente visita, y cuánto cargar en cada una. El orden de paradas, los horarios de acceso a cada edificio y quién va a cada ruta los decide la persona que planifica. Si ya tenéis un programa que ordena las paradas, la propuesta se le pasa como lista.
Con su vida útil. El programa calcula cuánto fresco cargar en cada máquina para que se venda antes de la fecha con su ritmo de venta, y si una máquina no vende fresco suficiente, te lo dice para que decidas si quitarlo de ese planograma. Además, en cada visita avisa de lo que hay dentro que caducará antes de la próxima.
El programa trabaja con el planograma de cada máquina, y en las de centros educativos ese planograma ya tiene que cumplir el Real Decreto 315/2025. Se marcan esas máquinas y el programa solo propone productos de la lista permitida que tú fijes. Comprobar que cada producto cumple los criterios nutricionales es responsabilidad tuya; el sistema no hace el análisis nutricional.
Te enseña qué selecciones venden poco en cada máquina, cuáles se vacían siempre antes de la visita y qué productos funcionan en máquinas parecidas. Con eso decides qué cambiar. Después mide si el cambio ha funcionado comparando la venta de esa máquina antes y después.
Sí, si se registra lo que se carga al salir y lo que vuelve. Cada furgoneta es un almacén pequeño con su stock, y el programa propone la carga de mañana descontando lo que ya lleva. Así se ve si una furgoneta vuelve siempre con producto de más y se ajusta.
Funciona igual, cambiando la unidad. En vez de selecciones, cuenta cafés servidos o cápsulas, y los traduce en kilos de grano, leche en polvo, vasos y azúcar por oficina. Con eso prevé cuándo toca la siguiente entrega a cada empresa y qué llevar.
Sí. Con la venta por máquina y selección, de la telemetría o de lo repuesto en cada visita, prevé lo que va a vender cada máquina hasta la siguiente visita y propone qué cargar en cada una. Sin telemetría también funciona: lo que repones en cada visita ya dice cuánto se vendió desde la anterior.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.