Diseño web y aplicaciones a medida.
Donde empezó Arume. Webs que cuentan lo que haces y aplicaciones que hacen cosas, con el mismo cuidado visual en las dos.
Qué incluye: diseño web y apps
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Aplicaciones que se usan desde el móvil
Herramientas para tus clientes o tu equipo que se instalan como una app, sin pasar por las tiendas de aplicaciones.
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Usuarios y permisos
Cada persona entra a lo suyo: cliente, alumno, equipo o administración. Registro y roles montados desde el principio.
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Un panel para llevarla tú
La administración se diseña con el mismo cuidado que lo que ve el cliente. Cambias contenidos sin tocar el diseño.
Webs a medida
Diseño propio, rápidas y hechas para que Google las encuentre. Con motion cuando aporta, y sin plantillas.
Conectada a lo que ya usas
Pagos, correo, calendario, facturación o la hoja de cálculo con la que lleváis medio negocio.
Pensada para crecer
Se empieza por lo que resuelve el problema de hoy, en una base que aguanta lo de mañana.
Cuándo encaja
Si tu empresa sigue con una web que no se ve bien en el móvil
y no dice con claridad a qué os dedicáis. Una web nueva, rápida y preparada para Google.
Si tu academia gestiona alumnos y materiales por correo
un área privada donde cada alumno entra con su cuenta a lo suyo.
Si tus técnicos rellenan partes en papel
una aplicación en el móvil donde apuntan el trabajo y la oficina lo ve al momento.
Si tu asociación depende de una red social para contar lo que hace
una web propia con un panel para publicar sin escribirnos.
Las aplicaciones también pueden ser bonitas.
La mayoría de las aplicaciones a medida funcionan y dan pereza abrirlas. Venimos del diseño, así que la pantalla que tu equipo usa ocho horas al día se trabaja como la portada de una web.
- Prototipo navegable antes de programar.
- Se entrega por partes que ya se pueden usar.
- El código y los datos son tuyos, sin permanencia.
- Webs publicadas como Elena Briñón Turismo, Ciudad Cine Sénior o Glee Club Salamanca, con su panel propio.
Qué es una web a medida.
Una web a medida se diseña y se programa para una empresa concreta. Parte de lo que haces, de quién es tu cliente y de lo que tiene que pasar cuando entra: que llame, que pida presupuesto, que reserve, que se quede tranquilo con lo que ha leído. El diseño sale de ahí, y no de un molde que ya existía.
Una plantilla es lo contrario: un diseño prefabricado que se rellena con tus textos y tus fotos. Puede quedar correcta, pero el mismo molde lo usan miles de webs, arrastra código que no necesitas y en cuanto quieres algo distinto te chocas con sus límites.
En Arume solo hacemos webs a medida. Partimos de tu marca, de tu logo y tus colores, y construimos un sistema visual propio con código que carga rápido y que se puede mantener durante años.
Página web, aplicación web o las dos cosas.
Una página web cuenta cosas: qué haces, cómo trabajas, dónde estás, por qué elegirte. Una aplicación web hace cosas: la gente entra con su usuario, ve lo suyo, guarda información o hace gestiones.
Entre las dos hay mucho terreno intermedio, y ahí está buena parte de los proyectos. Una web de empresa con un área privada para clientes. Una web de academia con un espacio donde cada alumno descarga sus materiales. Una web corporativa con una herramienta interna para que los técnicos apunten los partes desde el móvil. Lo diseñamos todo junto, con el mismo cuidado, para que no parezcan dos productos pegados.
Las aplicaciones que hacemos se usan desde el navegador y se pueden instalar en el móvil como una app, con su icono en la pantalla de inicio, sin pasar por las tiendas de aplicaciones. Para la mayoría de herramientas de empresa es suficiente, y se actualizan sin que nadie tenga que descargar nada.
Qué incluye una web nuestra.
Hay cosas que no se ven y que van siempre, en todas las webs, porque construirlo bien desde el principio cuesta lo mismo que construirlo mal y arreglarlo después cuesta mucho más.
- Diseño propio, con motion cuando ayuda a entender o a recordar, y quieto cuando no.
- Adaptada al móvil desde el primer boceto, porque es donde la abre la mayoría de la gente.
- Velocidad de carga cuidada: imágenes en formatos ligeros y sin código que no se usa.
- SEO técnico de serie: títulos y descripciones por página, datos estructurados para Google, mapa del sitio y redirecciones de las direcciones antiguas.
- Accesible: se puede usar entera con teclado, con buen contraste y respetando a quien prefiere menos movimiento en pantalla.
- Un panel para cambiar textos, fotos o noticias sin tocar el diseño, si lo necesitas.
- Los textos legales integrados. Los aporta tu empresa y nosotros los colocamos donde deben ir.
Cómo trabajamos, por fases.
Cada proyecto pasa por cuatro fases. Lo que se dibuja en el prototipo es lo que llega, porque el diseño y el código pasan por las mismas manos.
- Analizar: una conversación a fondo sobre tu negocio, tu cliente y tus objetivos. Sale un documento con el alcance que firmamos los dos.
- Diseñar: un prototipo navegable en alta fidelidad que se ajusta hasta que lo sientes tuyo. Tú decides forma, color, tono y textos; nosotros, jerarquía, ritmo y espaciado.
- Construir: código propio, primero en un dominio de prueba donde vas viendo el avance y después en el definitivo. Tú apruebas cada hito.
- Cuidar: después de publicar, mantenimiento mensual opcional con actualizaciones, copias de seguridad y mejoras. Sin permanencia.
Plazos orientativos.
El análisis suele llevar una o dos semanas, el diseño entre dos y cuatro, y la construcción entre dos y seis según el proyecto. Una web de empresa de varias páginas se mueve en la parte baja de esas horquillas. Una zona privada dentro de una web puede estar en tres o cuatro semanas, y una aplicación con varios roles, pagos e integraciones, entre dos y cuatro meses.
Lo que más retrasa una web casi nunca es el diseño ni el código: es que falten los textos y las fotos, o que las respuestas tarden en llegar. Antes de empezar te damos fechas concretas por fases, y en las aplicaciones la primera fase siempre es algo que ya se puede usar.
Qué necesitamos de ti.
Tu tiempo al principio y tus respuestas durante el proyecto. Nadie conoce tu negocio como tú, y una web a medida se nota precisamente en eso.
- Tu logo y tu marca. No creamos logos: partimos de la identidad que ya tienes.
- Los textos, o el material para escribirlos con nosotros: qué haces, para quién, qué te preguntan siempre.
- Fotos de tu trabajo, tu equipo o tu espacio. Las reales funcionan mejor que cualquier foto de banco de imágenes.
- Accesos al dominio y a la web actual, si la hay, para no perder lo que ya posiciona en Google.
- Una persona que decida y responda en pocos días.
Errores habituales al encargar una web.
Encargar el diseño sin pensar qué tiene que hacer la visita. Una web preciosa que no deja claro cómo pedir presupuesto se queda en escaparate.
Cambiar de web sin redirigir las direcciones antiguas. Las páginas que ya salían en Google dejan de existir de un día para otro y se pierde lo ganado. Lo resolvemos antes de publicar.
Quedarse sin las llaves. Si el dominio, el código o la cuenta de alojamiento están a nombre de quien hizo la web, cambiar de proveedor se convierte en un problema. Con nosotros, el código y los datos son tuyos y se entregan.
Pedir una aplicación enorme de golpe. Seis meses sin nada que usar es la forma más segura de acabar con algo que nadie quiere. Se empieza por la parte que más duele y, con eso en uso, se decide lo siguiente.
Cómo se mide si la web funciona.
Una web se mide por lo que pasa después de publicarla: si te llegan contactos, por qué búsquedas te encuentran y qué páginas leen antes de escribirte. Al publicar damos de alta la web en Search Console a tu nombre, enviamos el mapa del sitio a Google y pedimos la indexación de las páginas importantes.
En una aplicación, la medida es el uso: cuántas personas la abren, qué tareas se hacen ya ahí y no por correo o en papel, y cuánto tiempo se ahorra en ellas. Con esos datos se decide la siguiente fase.
Webs que hemos publicado, como las de Elena Briñón Turismo, Ciudad Cine Sénior o Glee Club Salamanca, llevan su panel propio para que cada cliente actualice su contenido sin escribirnos.
Cuatro pasos. Sin sorpresas.
Así trabajamos cada proyecto, siempre en este orden: sabes en cada momento qué toca y qué viene después.
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Analizar
Conversación a fondo sobre tu negocio, cómo trabajáis y qué quieres conseguir. Entender qué hay que construir y por qué, antes de tocar nada.
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Diseñar
Boceto, sistema visual, prototipo navegable. Las pantallas se pulsan antes de programarlas, e iteramos hasta que sientes que es tuyo.
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Construir
Código limpio y por fases: lo primero que se entrega ya se usa. Rendimiento, SEO técnico y accesibilidad de base.
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Cuidar
Lanzamiento, formación y mantenimiento. La web o el programa siguen siendo responsabilidad nuestra después.
Preguntas frecuentes sobre diseño web y apps
¿En qué se diferencia una aplicación web de una página web?
Una página web cuenta cosas; una aplicación web hace cosas. Si la gente tiene que entrar con su usuario, guardar información o hacer gestiones, es una aplicación. Muchos proyectos son una web normal con una zona privada dentro.
¿Cuánto se tarda?
Una zona privada dentro de una web puede estar en tres o cuatro semanas. Una aplicación con varios roles, pagos e integraciones, entre dos y cuatro meses. Antes de empezar te damos fechas por fases.
¿Con qué la construís?
Con tecnología estándar y sin ataduras: código propio sobre herramientas mantenidas por terceros, base de datos gestionada y despliegue automático. Te explicamos en español plano qué lleva cada pieza.
¿Puedo empezar con algo pequeño?
Es lo que recomendamos. Se monta primero la parte que más duele y, con eso en uso, se decide lo siguiente.
¿Y quién la mantiene después?
Nosotros, si quieres, con un plan mensual de actualizaciones, copias y mejoras. Si prefieres llevarla con otro equipo, el código y los datos son tuyos y se entregan.
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