Cada proyecto se habla antes de presupuestarse. Nos cuentas qué necesita tu negocio, lo estudiamos y te damos un precio cerrado, por escrito, que no se mueve hasta la entrega.
El precio se cierra antes de empezar.
Y no se mueve.
Antes de arrancar dejamos por escrito el alcance completo: qué entra, qué no y qué se puede añadir más adelante. A partir de ahí el precio es firme, y refleja lo que recibes, no las horas que nos lleva.
Empezamos con un contrato sencillo y un primer pago que reserva tu proyecto en la agenda. Sin letra pequeña y sin sorpresas a mitad de camino.
El presupuesto no depende del tamaño de tu negocio, sino de lo que el proyecto tiene que hacer. Estas son las cosas que más lo mueven.
Y esto va siempre.
Hay cosas que no se presupuestan aparte porque forman parte de entregar un proyecto bien hecho. El SEO técnico es una: datos estructurados para que Google entienda a qué te dedicas, una dirección canónica por página, sitemap que se regenera solo y redirecciones cuando una dirección cambia, para no dejar atrás lo que buscadores y clientes ya conocían.
Con el sitio publicado, enviamos el sitemap a Search Console, pedimos la indexación de las páginas que importan y revisamos qué se queda fuera y por qué. Junto a eso van el rendimiento y la accesibilidad, que se trabajan desde el primer día y no se pegan al final.
Lo que no hacemos es vender posiciones en Google. Eso depende de tu competencia y de tu contenido, no de nosotros. Lo que sí garantizamos es que la parte técnica no sea el motivo por el que no llegas.
Y después de publicar.
Un proyecto no se acaba el día que se publica. Nos quedamos disponibles para mantenerlo al día, actualizar contenidos y hacer los cambios que el cliente vaya pidiendo.
Sin permanencia: el mantenimiento se contrata cuando hace falta y se deja cuando no. Lo que construimos es tuyo desde el primer día.
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