Cómo trabajamos.

Cada web se habla antes de presupuestarse. Nos cuentas qué necesita tu negocio, lo estudiamos y te damos un precio cerrado, por escrito, que no se mueve hasta la entrega.

El precio se cierra antes de empezar.
Y no se mueve.

Antes de arrancar dejamos por escrito el alcance completo: qué entra, qué no y qué se puede añadir más adelante. A partir de ahí el precio es firme, y refleja lo que recibes, no las horas que nos lleva.

Empezamos con un contrato sencillo y un primer pago que reserva tu proyecto en la agenda. Sin letra pequeña y sin sorpresas a mitad de camino.

Qué hace que un proyecto
cueste más o menos.

El presupuesto no depende del tamaño de tu negocio, sino de lo que la web tiene que hacer. Estas son las cosas que más lo mueven.

Cuántas secciones
Una página bien resuelta no cuesta lo mismo que un sitio con diez secciones, cada una con su diseño y su contenido.
Si vendes online
Una tienda añade catálogo, pagos, envíos e impuestos. Es otro tipo de proyecto, normalmente sobre Shopify.
Quién escribe
Si traes los textos listos, avanzamos rápido. También está la opción de que nos encarguemos nosotros, y eso es trabajo aparte.
Motion (Animación)
El motion es lo nuestro, pero no todas las webs lo necesitan igual: desde detalles sutiles hasta escenas que se cuentan al hacer scroll.
Funciones a medida
Reservas, calendarios, zonas privadas, varios idiomas o conexiones con herramientas que ya usas. Cada una se programa.
Plazo
Un plazo cómodo permite trabajar con calma. Si corre prisa, hay que reorganizar la agenda.
Cuéntanos tu caso

Y después de publicar.

La web no se acaba el día que se publica. Nos quedamos disponibles para mantenerla al día, actualizar contenidos y hacer los cambios que el cliente vaya pidiendo.

Sin permanencia: el mantenimiento se contrata cuando hace falta y se deja cuando no. La web es tuya desde el primer día.

¿Hablamos
de tu proyecto?

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