Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada cliente: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varios clientes
Para ferreterías industriales, suministros industriales y distribuidores de EPI, tornillería y consumibles. Decenas de miles de referencias, clientes que gastan lo mismo cada mes y proveedores que tardan semanas en servir. El programa convierte ese consumo repetido en previsión y propone el pedido de cada proveedor con su plazo y su pedido mínimo.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada cliente y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada cliente, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada cliente: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Metalúrgica Getafe?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada cliente: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 clientes, 287 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Metalúrgica Getafe
Se queda sin Guante nitrilo T9 el miércoles. Quedan 4 pares y vende 13 a la semana.
Propuesta: mandar 24 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un control de stock para ferretería industrial y suministro industrial convierte el consumo repetido de tus clientes (guantes, discos, tornillería, EPI) en previsión, y propone el pedido de cada proveedor con su plazo y su pedido mínimo. Clasifica decenas de miles de referencias entre las que rotan, las esporádicas y las paradas, reparte las tallas de EPI según lo que se vende de verdad y explica por qué entró cada parte del stock muerto.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
El taller de calderería gasta cada mes una caja de discos de corte de 125, dos de guantes de nitrilo y un bidón de taladrina. La fábrica de muebles, sus brocas y su tornillería de siempre. El programa aprende ese consumo cliente a cliente y suma lo que viene, en vez de esperar a que el stock general baje del mínimo.
Compras la tornillería DIN 933 en cajas de 200 y la vendes por cajas a la fábrica y suelta en el mostrador. El programa convierte todo a la misma unidad, sabe cuántas cajas hay abiertas y calcula el pedido en la unidad en que te sirve el proveedor, no en la que vendes.
El fabricante de herramienta alemán sirve en tres semanas y paga portes a partir de un importe; el importador de tornillería, en seis; el mayorista de EPI, en dos días. El programa agrupa lo que toca pedir a cada proveedor, completa hasta el pedido mínimo con lo que más pronto vas a necesitar y te avisa cuando no compensa adelantar.
Las botas de seguridad del 42 al 44 salen solas; la del 38 y la del 47, de higos a brevas. Guantes, ropa de alta visibilidad y calzado se prevén talla a talla con lo que de verdad se vende, para que el pedido no salga en curva de catálogo y te deje cajas del 47 en la estantería.
Una constructora compra 3.000 tacos químicos una vez para una obra. Si el programa lo aprendiera como demanda, el mínimo de esa referencia subiría para siempre. Las compras puntuales grandes se marcan aparte y no se repiten en la previsión salvo que vuelvan a pasar.
La lista de lo que lleva meses sin salir, en euros, con algo que suele faltar: por qué entró. La herramienta que se compró para un cliente que no volvió, la referencia que el fabricante descatalogó, el pedido de obra que se canceló. Con el origen se decide mejor qué devolver, qué ofrecer y qué dejar de comprar.
Las ventas por cliente, el stock y las entradas salen de donde estén: Sage, Odoo, el programa de gestión de ferretería que uses o su export a Excel. La propuesta de pedido vuelve a tu sistema como pedido a proveedor. No cambias de programa ni recuentas el almacén.
Una ferretería industrial mediana tiene entre 15.000 y 50.000 referencias dadas de alta: tornillería en todas las métricas y calidades, herramienta de mano y eléctrica, abrasivos, adhesivos, EPI en todas sus tallas, consumibles de soldadura, química de mantenimiento. Las tarifas de los proveedores suman muchas más. Y quien decide qué pedir suele ser una persona, dos como mucho, que además atiende el mostrador y el teléfono.
Con ese volumen nadie revisa referencia a referencia. Se pide lo que se ve que falta, lo que un cliente ha reclamado y lo que el comercial del proveedor sugiere cuando pasa. Los mínimos de la ficha se pusieron al dar de alta el artículo y casi nunca se han tocado. El resultado se conoce bien en el sector: roturas en lo que más sale y estanterías llenas de lo que no sale.
Un control de stock de ferretería con IA no sustituye a esa persona. Le pone delante cada semana la lista corta de lo que de verdad hay que pedir, con la cantidad calculada y el porqué, y la lista de lo que está parado.
A diferencia de una tienda, buena parte de las ventas de un suministro industrial son de clientes que repiten: el taller de mecanizado, la empresa de mantenimiento, la fábrica del polígono, la constructora con obras abiertas. Compran cada mes casi lo mismo: discos de corte y de desbaste, brocas de metal duro, guantes, gafas, tapones, cinta americana, sprays de mantenimiento.
Ese consumo repetido es la demanda más fácil de prever que existe, y casi ningún almacén la usa. El programa la detecta cliente a cliente: qué referencias compra con ritmo estable, cada cuánto y en qué cantidad. Ese consumo se prevé aparte y se suma a la venta de mostrador, que es más irregular. Al calcular el pedido al proveedor ya cuenta con lo que va a gastar cada cliente fijo en las próximas semanas.
Hay un efecto añadido: cuando un cliente fijo deja de comprar una referencia que compraba cada mes, el programa lo nota. Puede que haya cambiado de proveedor para ese producto, y es algo que tu comercial querrá saber antes de que pase con el resto.
El mismo tornillo DIN 912 M6x20 de calidad 8.8 se compra en cajas de 200, se vende por cajas a la fábrica y suelto en el mostrador. El cable se compra en bobinas de 100 metros y se vende por metros. Las bridas, en bolsas de 100. Si el programa de gestión no lleva bien las conversiones (y muchos no), el stock que dice tener no se parece al que hay.
En el diagnóstico se carga la tabla de conversiones de cada referencia y se cuenta todo en la unidad mínima. Las ventas sueltas restan de la caja abierta y las ventas por caja, de las cerradas. El pedido sale en la unidad en que sirve el proveedor, redondeado a cajas o bobinas completas. Es un trabajo pesado de hacer una vez y que luego no hay que repetir.
En suministro industrial conviven proveedores muy distintos. El mayorista de la zona sirve en 24 o 48 horas. El fabricante de herramienta europeo, en dos o tres semanas. La tornillería de importación, en seis u ocho, y en contenedor. Cada uno con su pedido mínimo, su importe para portes pagados y sus descuentos por volumen.
Con plazos así, un mínimo fijo en la ficha no sirve: cubre bien la referencia que llega en dos días y se queda corto con la que tarda dos meses. El programa calcula, para cada referencia, la demanda prevista hasta que pueda llegar el siguiente pedido de su proveedor, con el plazo real medido en tus pedidos pasados. Y agrupa por proveedor.
Un modelo de bota de seguridad se vende en diez tallas, del 38 al 47, y no se venden igual: las del centro salen solas y las de los extremos, de vez en cuando. Si el pedido se hace por modelo y el reparto lo pone la curva del fabricante, en unos meses tienes cajas del 38 y del 47 y te falta el 43. Lo mismo pasa con guantes, chaquetas y pantalones de alta visibilidad. Y tu cliente no puede conformarse con la talla que haya: la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (artículo 17) le obliga a dar a su plantilla equipos de protección adecuados, y el Real Decreto 773/1997 (artículo 5) pide que se adecúen a quien los lleva.
El programa trata cada talla como una referencia y aprende su reparto con tus ventas, que dependen de tus clientes: una plantilla de taller no tiene las mismas tallas que una de limpieza. Al pedir un modelo, la cantidad se reparte por tallas según lo que se vende de verdad, y las tallas que llevan meses sin moverse se marcan para no reponerlas por inercia.
Cuando un cliente grande homologa un modelo nuevo de bota o de guante para toda su plantilla, el cambio se carga a mano una vez: el programa pasa la historia del modelo viejo al nuevo y deja de pedir el viejo cuando se agota lo que queda.
Todas las ferreterías industriales tienen una parte del almacén que no se mueve. La diferencia está en saber por qué. Hay referencias que se compraron para un cliente que dejó de venir, otras que el fabricante sustituyó por un modelo nuevo, pedidos de obra que se cancelaron con el material ya en casa y compras que se hicieron para llegar a un mínimo y nunca se vendieron.
El programa da la lista en euros y por antigüedad, cruzada con el origen de cada entrada cuando se puede reconstruir: el cliente para el que se pidió, el proveedor, la fecha. Con eso la decisión es más fácil: lo de un cliente concreto se le ofrece, lo descatalogado se negocia con el proveedor, lo que entró para llegar a un mínimo se deja de pedir así. Y las compras grandes y puntuales de una obra se marcan para que no vuelvan a subir el mínimo.
Las ventas por referencia, cliente y fecha (albaranes y tickets de mostrador); el stock de hoy; los pedidos a proveedor con fecha de pedido y de recepción; y las conversiones de unidades si las tenéis. Con un año de ventas ya se clasifica el catálogo entero y se prevé el consumo de los clientes fijos. Datos de contacto de los clientes no hacen falta: con un código basta.
Primero va el diagnóstico: limpiamos datos, cuadramos unidades y el programa vuelve a jugar tus últimos meses sin conocer el futuro, para compararse con los pedidos que hicisteis. Después, uno o dos meses en modo sombra. Si prefieres verlo antes de hablar, mándanos un export de ventas y stock y te devolvemos un informe corto: cuántas referencias no se mueven, cuánto dinero suman y qué clientes fijos te están comprando menos que hace un año.
En suministro industrial muchos clientes compran lo mismo cada pocas semanas. El predictor aprovecha esa repetición: calcula el ritmo de cada referencia en cada cliente, da más peso a lo reciente (por defecto, lo de hace seis meses cuenta la mitad que lo de hoy) y señala al cliente que empieza a comprar menos de lo habitual. Con eso, el plazo de reposición y los múltiplos de compra de cada referencia, propone el pedido a proveedor.
Lo que compras por caja y vendes por unidad se cuadra con las unidades por bulto de la ficha. Para la tornillería que sale a rachas, la previsión es una distribución y no una media. Lo contamos entero en la página del predictor de stock.
Un programa de gestión de almacén de ferretería lleva bien la entrada, la salida y la ubicación. Para pedir, usa el mínimo que alguien escribió en la ficha. Este programa se añade y calcula ese pedido con lo que sabe tu histórico: qué gasta cada cliente, cada cuánto, qué tarda cada proveedor y qué referencias ya no hay que reponer. Y cada línea lleva su porqué.
Es lo primero que busca. Cuando un cliente compra las mismas referencias con un ritmo estable, su consumo se prevé por separado y se suma al resto. Así el pedido al proveedor ya cuenta con lo que va a gastar la fábrica de enfrente el mes que viene, y no espera a que el hueco aparezca en la estantería.
En el diagnóstico se carga la tabla de conversiones de cada referencia: unidades por caja, por bolsa, por palé, metros por rollo. Todo se cuenta en la unidad mínima y el pedido sale en la unidad del proveedor. Si una caja está abierta en el mostrador, se cuenta lo que queda dentro.
Sí. Cada proveedor lleva su plazo real (medido con tus pedidos pasados), su pedido mínimo y su importe para portes pagados. Cuando toca pedirle, el programa propone las referencias que hacen falta y, si no llegas al mínimo, te enseña qué adelantar de lo que vas a necesitar pronto y lo que cuesta tenerlo antes.
Se detecta como compra puntual por su tamaño respecto al consumo normal de ese cliente y esa referencia, y se marca aparte. No sube el mínimo ni se repite en la previsión. Si el mismo cliente vuelve a hacerla cada temporada, entonces sí se aprende como temporada.
El programa no trata las 40.000 igual. Primero clasifica el catálogo: las que rotan con regularidad reciben previsión y pedido; las que salen de vez en cuando, un cálculo de riesgo; las que no salen en un año, una lista de stock muerto en euros. Lo que se repasa cada semana es una lista corta, ordenada por lo que se pierde si no se pide.
Sí. Cada talla se trata como una referencia y su reparto se aprende con tus ventas. En el pedido, la cantidad total del modelo se reparte por tallas según lo que se vende de verdad, y las tallas que llevan meses sin salir se marcan para no volver a pedirlas por inercia.
Casi todos los programas de gestión de ferretería y de suministro industrial exportan ventas, stock y pedidos a proveedor a Excel o CSV, y con eso se empieza. Si usáis Sage u Odoo, nos conectamos directamente. En el diagnóstico se mira qué se puede sacar del vuestro y se elige la vía más corta.
Por fases, con precio cerrado después del diagnóstico de datos, que es cuando se sabe cuántas referencias hay que limpiar y qué hay que conectar. La primera fase (diagnóstico y prueba con tu histórico) es la que dice si compensa seguir, y sus resultados son tuyos aunque no sigas.
Sí, sobre todo si tus clientes repiten consumo de EPI, abrasivos o tornillería. Con las ventas por cliente y referencia prevé lo que van a pedir en las próximas semanas, separa lo que rota de lo que sale de vez en cuando y propone el pedido a proveedor con su plazo. Tu equipo de compras aprueba cada línea.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.