Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada furgoneta: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varias furgonetas
Para empresas de climatización, calderas, electrodomésticos, ascensores, frío industrial o fontanería con técnicos en ruta. Cada furgoneta es un pequeño almacén que nadie cuenta hasta que falta un condensador delante del cliente. El programa lee las piezas que gasta cada técnico en sus partes de trabajo y propone cada semana qué cargar en cada furgoneta y qué pedir al proveedor.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada furgoneta y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada furgoneta, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada furgoneta: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Alicante 07?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada furgoneta: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 furgonetas, 185 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Alicante 07
Se queda sin Condensador 35 µF el jueves. Quedan 1 uds. y vende 2 a la semana.
Propuesta: mandar 10 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un control de stock para instaladores y SAT trata cada furgoneta como un almacén con su propio consumo. Lee las piezas que apunta cada técnico en sus partes, calcula qué le puede faltar antes de la siguiente recarga y propone cada lunes qué cargar en cada furgoneta y qué pedir al proveedor, con el porqué de cada línea. Sirve a empresas de climatización, calderas, electrodomésticos o frío con técnicos en ruta que quieren menos segundas visitas por falta de pieza.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
Cada furgoneta se trata como un almacén con su propio inventario, su consumo y su técnico. El programa sabe que la furgoneta de calderas de la costa gasta termopares y la de aire acondicionado del interior gasta condensadores y bombas de condensados, porque lo lee en los partes cerrados de cada una. La carga tipo deja de ser la misma lista para todos.
Cada semana, una lista por técnico: lo que ha gastado, lo que le queda y lo que conviene que recoja antes de salir, con una frase por línea («llevas 1 sonda y gastas 4 a la semana en julio»). El encargado del almacén la aprueba o la cambia, y la lista sale preparada para el lunes.
Cruzamos los partes cerrados con los que quedaron pendientes de material. Sale la lista de referencias que más veces obligan a volver otro día: esas suben de prioridad en la carga de la furgoneta aunque salgan poco, porque cada vuelta cuesta un desplazamiento y una hora de técnico.
El almacén central repone a las furgonetas y el proveedor repone al almacén. Cada referencia lleva su plazo real (el del distribuidor de la zona, el del fabricante, el de la placa electrónica que viene de fábrica) y el pedido se calcula para cubrir las dos cosas: lo que van a gastar las furgonetas y lo que tarda en llegar.
Panel con todas las furgonetas y el almacén: qué está a cero, qué se acaba esta semana, qué sobra en una furgoneta y falta en otra. Y el valor en euros de lo que va rodando, que en muchas empresas de servicio técnico nadie ha sumado nunca.
«¿Qué furgoneta tiene una bomba de condensados cerca de Alicante?», «¿por qué le cargas tres botellas a Pablo?». El asistente contesta con los datos del parte y del inventario, y dice de dónde sale cada cifra.
Leemos los partes cerrados, los consumos de material y el stock del programa que ya usas: Odoo Servicio de campo, Business Central, Sage o la exportación a Excel de tu programa de SAT. Con un usuario que solo puede leer. La lista aprobada vuelve como traspaso de almacén o como hoja impresa, lo que tu equipo prefiera.
En la mayoría de empresas de instalación y servicio técnico, la carga de la furgoneta la decide el técnico. Pasa por el almacén el lunes o al acabar la jornada, coge lo que ha gastado y lo que cree que va a necesitar, y alguien lo apunta o no. El almacén central se repone cuando el encargado ve huecos en la estantería o cuando un técnico pide algo que no hay.
Funciona mientras el equipo es pequeño y los técnicos llevan años en la casa. Se rompe con la rotación de personal, con el verano del aire acondicionado y con el mantenimiento preventivo, que llena la agenda de visitas iguales con piezas iguales. El síntoma es conocido: el técnico llega, diagnostica, no lleva la pieza y el aviso queda «pendiente de material». Segunda visita, otro desplazamiento y un cliente que espera.
El otro síntoma es el contrario. Furgonetas con tres placas electrónicas que nadie ha usado en un año, motores de ventilador que se compraron para una avería concreta y siguieron rodando, y material que vale dinero viajando cada día sin que nadie sepa cuánto suma.
Un control de stock por furgoneta trata cada vehículo como un almacén pequeño con su consumo propio. El programa lee los partes cerrados de cada técnico (qué pieza, cuántas, en qué fecha) y con eso calcula el riesgo de que a esa furgoneta le falte cada referencia antes de la siguiente recarga.
El resultado es una lista por técnico para el lunes: lo que conviene que recoja, cuánto y por qué. La lista de una furgoneta de calderas en la costa no se parece a la de una furgoneta de climatización en el interior, y la de julio no se parece a la de febrero. El encargado del almacén la revisa, la cambia si sabe algo que el programa no sabe y la aprueba.
Casi todos los programas de SAT tienen un estado para el aviso que se queda a medias por falta de material. Ese estado es oro: dice qué pieza faltó, en qué furgoneta y cuántas veces. En el diagnóstico sacamos esa lista de tus últimos meses y la cruzamos con lo que llevaba cada furgoneta ese día.
Suelen aparecer dos grupos. Uno, piezas que salen poco pero de forma repetida en un tipo de equipo concreto (el condensador de arranque de una gama de splits, la sonda de una caldera muy instalada en la zona). Otro, piezas que el almacén central tenía pero la furgoneta no. Para el primero el programa sube el nivel de servicio en la furgoneta. Para el segundo cambia la regla de reposición.
La cifra que se mide después es sencilla: avisos cerrados en la primera visita. La calculamos con tu histórico antes de empezar, para que la comparación sea con tu punto de partida y no con una promesa.
En el sector conviven programas de gestión general con módulo de servicio técnico y programas específicos de SAT. Odoo tiene la aplicación de Servicio de campo, y su documentación explica que se puede asignar a cada usuario un almacén por defecto, pensado para técnicos que llevan material en la furgoneta: al marcar la tarea como hecha, el stock de ese almacén se descuenta solo. Si ya trabajas así, tenemos casi todo lo que hace falta.
Con Business Central y Sage, los consumos suelen salir de los pedidos de servicio o de los albaranes de cada parte. Con programas de SAT más pequeños, lo habitual es una exportación semanal de partes y consumos a Excel o CSV. En todos los casos entramos con un usuario que solo puede leer, y la lista aprobada vuelve como traspaso entre almacenes o como hoja para el encargado.
Dos normas españolas afectan directamente a lo que lleva y lo que encuentra un técnico. La primera es el artículo 127 bis del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores (Real Decreto Legislativo 1/2007): el productor garantiza un servicio técnico adecuado y repuestos durante un mínimo de diez años desde que el bien deja de fabricarse, en vigor desde el 1 de enero de 2022. Para un SAT oficial significa que la pieza existe, pero no dice nada de cuánto tarda en llegar. Ese plazo es el que el programa mide con tus pedidos.
La segunda es el Real Decreto 115/2017 sobre gases fluorados. Su artículo 3 reserva la instalación, el mantenimiento, la carga y recuperación de refrigerante y la manipulación de contenedores de gas al personal con la certificación correspondiente. En la práctica, las botellas de refrigerante solo deberían ir en las furgonetas de técnicos certificados. Si nos pasas esa lista, el programa no propone botellas a quien no puede usarlas. La certificación y el registro de gases siguen siendo responsabilidad de tu empresa.
Los partes cerrados con su técnico, su fecha y el material consumido; el stock del almacén central; las entradas de proveedor con fecha de pedido y de recepción, para medir plazos; y, si existe, la agenda de mantenimientos preventivos de las próximas semanas. Con un año de partes ya se ve la temporada; con menos, el programa arranca con reglas sencillas y marca la confianza de cada línea.
No hace falta cargar datos de tus clientes ni direcciones. Para prever consumos basta con la referencia, la fecha, la cantidad y la furgoneta. Antes de calcular nada te entregamos un informe de calidad: técnicos que no apuntan material, referencias que salen del almacén sin parte, furgonetas con consumos imposibles. Ese informe ya suele cambiar cosas.
No planifica rutas ni asigna avisos a técnicos: eso lo hace tu programa de SAT y seguirá haciéndolo. No sustituye el recuento físico, aunque lo reduce a las furgonetas donde hay dudas. Y no decide por nadie: propone la carga y el pedido, y la persona del almacén aprueba o cambia cada línea.
Tampoco lleva el registro de gases fluorados ni las certificaciones de los técnicos. Si nos das la lista, la usa para no proponer botellas a quien no corresponde, y nada más.
Primero, una simulación con tus datos: el programa repite tus últimos meses semana a semana, con lo que se sabía cada lunes, y propone la carga de cada furgoneta. Luego se compara con lo que pasó: cuántos avisos quedaron pendientes de material que esa carga habría resuelto, y cuánto material habría ido rodando de más o de menos. Si no mejora lo que hacéis, te lo decimos ahí.
Después, uno o dos meses en modo sombra: cada lunes llega la lista, el encargado decide como siempre y apunta qué acepta. Al final se mide la primera visita resuelta y el stock rodando. Si quieres saber antes si merece la pena, mándanos una exportación de partes con material y stock, y te devolvemos un análisis corto de tus furgonetas.
Para el predictor cada furgoneta es un punto más, con su propio consumo de piezas. Calcula lo que gasta cada técnico, la probabilidad de que le falte una pieza antes de la próxima recarga y lo que cuesta esa falta, que suele ser una segunda visita. Las piezas sin las que no se puede cerrar una avería se marcan como imprescindibles y se reponen aunque el resto de la carga no lo justifique.
Con reglas sencillas se recogen tus matices: un máximo por furgoneta para lo voluminoso, o que cierto material no vaya nunca en una furgoneta concreta. El método está explicado en la página del predictor de stock.
Los programas de SAT gestionan bien el aviso, la cita y el parte firmado. El material de la furgoneta suele quedar en un almacén «técnico» que nadie mira hasta que el técnico llama desde casa del cliente. Este programa usa los partes que ya cerráis para saber qué gasta cada furgoneta, calcula el riesgo de quedarse sin cada pieza antes de la próxima recarga y propone la lista del lunes con una frase por línea.
Sirve, pero lo primero que verás es dónde falla. En el diagnóstico cruzamos los partes con las salidas del almacén y te decimos qué técnicos apuntan y cuáles no, y qué referencias desaparecen sin parte. Con eso se decide si basta con lo que hay o si conviene cambiar el formulario del parte para que el material se marque al cerrar.
Parte de un recuento inicial (uno, no cada semana) y a partir de ahí suma lo que carga el técnico y resta lo que apunta en cada parte. Cuando la cuenta se desvía, por ejemplo una furgoneta que no gasta nada en tres semanas, el programa te propone recontar esa furgoneta, no todas.
Sí, si está en tu programa. Las revisiones del mes siguiente se convierten en consumo esperado: si la semana que viene tu técnico tiene ocho mantenimientos de calderas, la previsión de juntas y electrodos de esa furgoneta sube antes de que salga.
El Real Decreto 115/2017 reserva la manipulación de contenedores de gas fluorado al personal con la certificación correspondiente. Si nos das la lista de técnicos certificados, el programa solo propone cargar botellas en sus furgonetas. Llevar al día las certificaciones y el registro de gases es cosa de tu empresa; el programa no lo sustituye.
Cada referencia lleva su marca y su proveedor. Si dos marcas usan la misma pieza con códigos distintos, la juntamos en el diagnóstico para que el programa calcule para la pieza y no para cada código. Las que solo sirve el fabricante se tratan con su plazo, que suele ser el más largo.
El que ya uses. Con Odoo y Business Central nos conectamos directamente; con el resto basta una exportación periódica de partes, consumos y stock a Excel o CSV. En el diagnóstico miramos qué sale de tu programa y elegimos la vía más corta.
Pasa a menudo y conviene que quede apuntado como traspaso. Si no se apunta, el programa lo verá como un consumo raro en una furgoneta y una falta en otra, y te lo marcará en el panel. Muchas empresas descubren así los préstamos entre compañeros que nadie registraba.
Sí. Necesita las piezas que apunta cada técnico en sus partes y, si lo tienes, lo que se carga en cada furgoneta. Con eso prevé el consumo de cada una y propone cada semana qué cargar y qué pedir al proveedor. Si los técnicos no lo apuntan todo la previsión es peor, y la simulación con tus datos lo enseña antes de empezar.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.