Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada delegación: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varias delegaciones
Para empresas que llevan la gestión en Sage 50 o Sage 200, con uno o varios almacenes y un partner que mantiene el sistema. El programa lee de Sage las ventas, las existencias y los movimientos de almacén con la conexión que admita tu versión, calcula cuánto pedir de cada artículo y devuelve la propuesta como stock mínimo y máximo puestos al día o como pedido a proveedor listo para cargar. Sage no se toca.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada delegación y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada delegación, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada delegación: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Zaragoza?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada delegación: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 delegaciones, 147 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Zaragoza
Se queda sin Válvula esfera 1/2 el martes. Quedan 2 uds. y vende 8 a la semana.
Propuesta: mandar 20 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un control de stock con Sage 50 o Sage 200 lee las ventas, las existencias y los movimientos de almacén por exportaciones programadas o, en Sage 200, con lectura directa de su base de datos y el visto bueno de tu partner. Calcula cuánto pedir de cada artículo con la temporada y el plazo real de cada proveedor, y devuelve la propuesta como mínimos y máximos puestos al día o como pedido a proveedor listo para cargar en Sage.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
Sage 50 y Sage 200 llevan los artículos, las existencias por almacén, los movimientos de entrada y salida, los inventarios, los pedidos y albaranes de compra y de venta, y un stock mínimo y máximo por artículo con sus informes de artículos bajo mínimo. Sage 200 añade varios almacenes y delegaciones. Todo eso es sólido, está integrado con la contabilidad y no se toca.
El mínimo y el máximo son dos números por artículo que se teclearon al dar de alta la ficha, y con 3.000 artículos nadie los revisa. El informe de bajo mínimo dice qué está por debajo, no cuánto pedir ni cuándo. No mira el ritmo de venta de ese artículo en ese almacén, ni el plazo del proveedor, ni la temporada. Por eso en casi todas las empresas en Sage la decisión real se toma en un Excel sacado de Sage el lunes.
Sage 50 y Sage 200 exportan sus informes y listados a Excel, y los informes se pueden programar. Con eso el programa ya trabaja. En Sage 200, que guarda los datos en una base de datos propia, se puede además leer directamente con permiso de solo lectura y de acuerdo con tu partner. Qué vía usar se decide en el diagnóstico con tu versión delante; nada se instala dentro de Sage.
Sage guarda cada movimiento de almacén con fecha, pero no una foto de las existencias de cada día. Con los movimientos y las existencias de hoy, el programa reconstruye el stock día a día hacia atrás y sabe qué días no vendiste un artículo porque no lo había. Sin eso aprendería que ese artículo no se vende.
Para cada artículo en cada almacén, el programa calcula cuánto se va a vender hasta que llegue el siguiente pedido, el riesgo de quedarse a cero y la cantidad que compensa. Eso se convierte en el mínimo y el máximo de la ficha de Sage, que se cargan con el importador de Sage o los actualiza tu partner con la lista que le damos. El informe de bajo mínimo de Sage sigue siendo el mismo, pero con números de esta semana.
La propuesta de la semana sale agrupada por proveedor, con artículo, cantidad y el porqué de cada línea, en el formato que tu Sage importa como pedido de compra o que Compras carga en dos minutos. Cuando llega la mercancía, el albarán de Sage cierra el círculo como siempre.
Si tienes en Sage 200 un almacén central y delegaciones, el programa mira cada uno con sus ventas y sus plazos, propone traspasos entre almacenes antes de comprar y agrupa la compra por proveedor. Los traspasos salen como propuesta aparte para que decidas si compensan frente al transporte.
Nada se instala en Sage. Lo que se lee, se lee con permiso de solo lectura o por exportación; lo que vuelve, vuelve por el importador de Sage o por tu partner. Tu partner sigue llevando Sage y lo único que necesita saber es qué datos salen, cuándo y a dónde.
Sage es, con diferencia, uno de los programas de gestión más extendidos en las pymes españolas, en parte porque heredó a los usuarios de FacturaPlus, ContaPlus y Murano. Sage 50 junta facturación, compras, almacén y contabilidad para empresas pequeñas y medianas; Sage 200 es el ERP para las que necesitan varios almacenes, delegaciones, fabricación o más usuarios. En los dos, cada artículo tiene su ficha con existencias por almacén, cada entrada y salida es un movimiento con fecha, los albaranes de compra y de venta mueven el stock solos, y se hacen inventarios y regularizaciones.
Para la reposición, Sage tiene el stock mínimo y máximo por artículo y los informes de artículos bajo mínimo, de los que se puede generar un pedido a proveedor por la diferencia. Es la lógica clásica de punto de pedido, bien hecha y conectada con la contabilidad. Y todo lo que lleva se puede sacar en listados e informes exportables a Excel; en Sage 200, además, los datos viven en una base de datos que, con permiso, se puede consultar.
El mínimo y el máximo son dos números que se teclearon una vez, muchas veces al migrar desde el programa anterior, y en una empresa con 3.000 artículos y tres almacenes son 9.000 números que nadie revisa. Valen lo mismo en febrero que en la campaña, y no cambian cuando un proveedor pasa de servir en una semana a servir en cuatro. El informe de bajo mínimo dice qué está por debajo, pero no cuánto pedir para cubrir hasta el siguiente pedido ni si ese pedido compensa.
Lo que pasa en la práctica es que el informe se mira poco y la decisión real se toma en un Excel sacado de Sage el lunes por la mañana: el listado de artículos con existencias cruzado con las ventas del mes, y la experiencia de quien lleva las compras. Funciona mientras esa persona está y mientras los artículos que conoce de memoria son los que importan. Deja de funcionar con la temporada, con las delegaciones y con los artículos que rotan poco pero paran dinero.
No afirmamos una conexión que tu versión no tenga. Lo que se decide en el diagnóstico, con tu Sage delante y con tu partner, es por cuál de estas vías salen los datos. La primera, que vale en Sage 50 y en Sage 200, son los informes y listados exportados a Excel: artículos con existencias por almacén, movimientos de almacén de un periodo y líneas de venta con fecha. Se programan para que salgan solos a una carpeta cada noche y el programa los recoge de ahí. Es la vía que ya usan muchas empresas en Sage para alimentar otros programas.
La segunda, en Sage 200, es la lectura directa de su base de datos con un usuario de solo lectura que da el partner. Es más cómoda porque no hay archivos de por medio, y es segura porque solo lee. Nunca escribimos en la base de datos de Sage: lo que vuelve a Sage entra por sus importadores o lo carga el partner.
Con cualquiera de las dos vías, Sage se queda como está. No se instala nada dentro, no se toca ningún módulo y una actualización de Sage no tiene nada nuestro que romper; como mucho, cambia el formato de un informe y se ajusta en una tarde.
Lo primero es reconstruir las existencias de cada día, porque Sage guarda los movimientos pero no una foto diaria del stock. Desde las existencias de hoy y los movimientos hacia atrás, el programa sabe qué había cada día en cada almacén y, con ello, qué días no se vendió un artículo porque no lo había. Esto evita aprender que un artículo «no se vende» cuando lo que pasó es que estuvo tres semanas a cero.
Con las líneas de venta, para cada artículo en cada almacén, estima la demanda hasta que pueda llegar el siguiente pedido como un abanico, con el plazo real de cada proveedor sacado de las fechas de pedido y de albarán de compra. De ahí sale el riesgo de quedarse a cero y la cantidad que compensa en euros, contando el coste del pedido y el dinero parado. La temporada se aprende con todos los almacenes a la vez y se corrige con lo que está pasando en las dos últimas semanas.
Para una empresa con miles de artículos, buena parte del valor está en separar: los que se mueven y hay que tener siempre, los que rotan poco pero conviene tener uno, y los que están parados y no hay que reponer. Esa clasificación se hace sola, con las ventas, y el mínimo se pone a cero donde toca. Es lo que la guía de inventario ABC explica a mano, hecho para todo el catálogo cada semana.
De dos formas, y las dos pasan por las herramientas de Sage. La primera es el mínimo y el máximo de cada artículo, recalculados cada semana y cargados en las fichas con el importador de Sage o por tu partner con la lista que le damos. Así el informe de bajo mínimo y el pedido por diferencia que Sage ya sabe hacer siguen funcionando igual, pero con números de esta semana en vez de los de hace tres años. Para quien trabaja en Sage no cambia nada.
La segunda es el pedido a proveedor ya preparado: la propuesta de la semana agrupada por proveedor, con artículo, cantidad y el porqué de cada línea en una frase, en el formato que el importador de pedidos de Sage admite o que Compras carga en dos minutos. Es la forma que se usa durante el modo sombra, porque deja ver la lista entera antes de que nada cambie en Sage. Y si hay varios almacenes, los traspasos entre ellos salen como propuesta aparte, antes de comprar.
Primero, con tus propios meses pasados: el programa vuelve a decidir cada semana solo con lo que se sabía esa semana, partiendo de las existencias reconstruidas, y se compara con lo que hicisteis con vuestros mínimos: demanda atendida, ventas perdidas en euros, pedidos, unidades y dinero parado. Las medidas se fijan antes de ver el resultado. Si no mejora lo que hacéis, se dice ahí y no se sigue.
Después, uno o dos meses en modo sombra: cada semana sale la propuesta y vosotros pedís como siempre, apuntando qué aceptáis y qué no. Al final se mide qué habría pasado. Solo entonces se cargan los mínimos nuevos en Sage, y aun así cada cambio queda registrado con su porqué para que Compras lo pueda discutir.
Si tienes un almacén, unos cientos de artículos, proveedores que sirven en pocos días y ventas parecidas todo el año, unos mínimos y máximos bien puestos en Sage te sobran, y repasarlos una vez al trimestre con la guía de stock mínimo y máximo es más barato que cualquier programa. Te lo diremos en el diagnóstico.
Compensa cuando se juntan varias de estas: miles de artículos con mínimos que nadie revisa, varios almacenes o delegaciones, temporada marcada, proveedores con plazos largos o muy distintos entre sí, mucho artículo que rota poco, y una persona que cada lunes decide las compras en un Excel sacado de Sage. Si te reconoces, mándanos esa exportación y te devolvemos un análisis gratuito de tu stock.
Sage 50 y Sage 200 son programas serios de gestión que llevan bien las existencias y la contabilidad, y la mayoría de las empresas no quiere cambiarlos ni tocarlos. Por eso el programa no entra en Sage: lee con la vía que admita tu versión, calcula fuera y devuelve la decisión en la forma que Sage ya entiende, un mínimo y un máximo por artículo o un pedido a proveedor. Se comprueba con tu histórico antes de cambiar un solo mínimo, y el código es tuyo.
Sí, para los dos. Lo que cambia es cómo salen los datos: en Sage 50, con las exportaciones e informes; en Sage 200, con exportaciones o con lectura directa de su base de datos con permiso. Si tenéis Sage X3 u otra versión, lo miramos en el diagnóstico: casi todas exportan ventas y existencias de alguna manera.
No. El programa vive fuera. Lee de Sage por exportaciones programadas o con permiso de solo lectura, según versión, y devuelve listas que Sage importa o que tu partner carga. Una actualización de Sage no tiene nada nuestro dentro que romper.
Con los informes y listados de Sage exportados a Excel: artículos con existencias por almacén, movimientos de almacén y líneas de venta de un periodo. Se programan para que salgan solos a una carpeta y el programa los recoge de ahí. Es la vía que usan muchas empresas en Sage con otros programas y funciona sin que nadie tenga que acordarse.
Conviene, y suele estarlo, porque no le pedimos desarrollos dentro de Sage. Le damos la lista exacta de lo que se lee y de lo que vuelve, y si hay lectura directa, es él quien da el permiso de solo lectura. Todo lo que sea cargar datos en Sage lo hace Sage con sus importadores o él.
Si lo exportasteis al migrar, sí: cuanto más histórico, mejor aprende la temporada. Si no, con el año que lleváis en el Sage actual ya se arranca, y el histórico antiguo se puede recuperar de las copias si vale la pena.
Depende de la versión y de lo que tu partner permita. Lo seguro en todas es dejar el pedido a proveedor en el formato que el importador de Sage admite, para cargarlo en dos minutos. Si tu versión permite más, se mira en el diagnóstico. Lo que nunca hacemos es escribir en la base de datos de Sage sin pasar por sus herramientas.
Para producto terminado y mercadería, sí. Para materias primas y componentes, la demanda viene de las órdenes de fabricación y no de las ventas directas, y ahí hay que mirarlo con cuidado en el diagnóstico: a veces compensa y a veces el plan de fabricación de Sage ya lo resuelve.
Nosotros, dentro del mantenimiento, o tu equipo o tu partner si prefieren, porque el código es tuyo. Como todo sale por exportaciones o lectura, lo único que puede cambiar con una versión nueva es el formato de un informe, y se ajusta en una tarde con una exportación de prueba.
Por fases, con precio cerrado tras el diagnóstico, que es cuando se ve qué versión de Sage tenéis, cómo salen los datos y cuánto hay que limpiar. La primera fase (diagnóstico y prueba con tu histórico de Sage) te la quedas con sus resultados aunque no sigas.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.