Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada clínica: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varias clínicas
Para distribuidores de material dental y de productos veterinarios que reponen a clínicas, y para grupos de clínicas con almacén propio. Miles de referencias pequeñas, muchas con lote y caducidad, unas pocas que paran una cirugía si faltan. El programa lee tus ventas por clínica, calcula qué va a gastar cada una y propone cada semana qué mandar, con el lote que conviene que salga primero.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada clínica y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada clínica, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada clínica: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Clínica Triana?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada clínica: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 clínicas, 153 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Clínica Triana
Se queda sin Guantes nitrilo M el miércoles. Quedan 2 cajas y vende 7 a la semana.
Propuesta: mandar 20 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un control de stock dental y veterinario con IA calcula cuánto material mandar a cada clínica y cuánto pedir al fabricante. Está pensado para distribuidores de material dental y de productos veterinarios, y para grupos de clínicas con almacén propio. Lee los albaranes, los lotes y el stock del ERP, aprende lo que gasta cada clínica y propone cada semana el envío, con la caducidad en la cuenta. Así se evitan urgencias y producto caducado. El registro de trazabilidad lo sigue llevando el ERP.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
Una clínica dental con cuatro gabinetes y dos implantólogos no gasta como una de un solo sillón, y una clínica veterinaria con quirófano no gasta como la de vacunas y desparasitaciones. El programa aprende con tus albaranes lo que consume cada clínica, referencia a referencia, y cada cuánto pide. Cuando una deja de pedir composite durante tres semanas, lo ves antes de que se lo compre a otro.
La anestesia, los cementos, los adhesivos, las vacunas y los antiparasitarios tienen fecha. El programa guarda cada lote con su caducidad y calcula cuánto mandar para que se gaste antes, no para llenar el cajón de la clínica. En el almacén propone qué lote sale primero, y el panel enseña en euros lo que caduca en los próximos meses, para moverlo a tiempo a una clínica que lo gaste.
Un implante concreto con su diámetro y su longitud sale pocas veces, pero si falta el día de la cirugía se reprograma al paciente. Esas referencias se marcan como críticas y llevan un nivel de servicio más alto. El programa avisa cuando el riesgo de quedarse sin una medida pasa del umbral, aunque el total de implantes parezca suficiente.
Cada lunes, la lista de lo que conviene mandar a cada clínica y la del pedido a cada fabricante o mayorista, con el plazo real de cada uno. Cada línea lleva una frase: «gasta 14 cajas de guantes al mes y le quedan 3», «este lote de vacuna caduca en marzo y aquí se gasta en dos semanas». La persona de compras aprueba o cambia.
«¿Qué clínicas tienen todavía el lote retirado?», «¿cuántas jeringas de anestesia mandamos a Triana el último trimestre?», «¿por qué propones 6 cajas de composite?». Contesta con tus datos y dice de qué albarán o de qué movimiento sale cada cifra.
La lista de lo que no sale, ordenada por lo que vale a coste, y la de lo que caduca en los próximos tres o seis meses. En material dental y veterinario es donde más dinero se pierde sin que nadie lo vea: cajas que se quedaron en un almacén y que en otra clínica se habrían gastado.
Ventas, albaranes, lotes y stock se leen de donde estén: Business Central, SAP Business One, Sage, Odoo o el programa de gestión que use tu almacén, con un usuario que solo puede leer. El pedido aprobado vuelve a tu sistema. Los registros de trazabilidad los sigue llevando tu ERP.
Un control de stock dental y veterinario es el sistema que decide cuánto material mandar a cada clínica y cuánto pedir al fabricante, teniendo en cuenta lo que gasta cada clínica, el lote y la fecha de caducidad de cada caja. En este sector el problema no es una referencia que se vende mucho: son miles de referencias pequeñas (guantes, anestesia, composites, fresas, cementos, vacunas, pipetas) que salen en cantidades cortas hacia muchas clínicas.
Según la estadística de profesionales sanitarios colegiados del INE, en 2025 había en España 43.672 dentistas y 38.668 veterinarios colegiados. Detrás de esas cifras hay miles de clínicas, casi todas pequeñas, que no tienen almacén ni persona de compras: piden cuando abren el cajón y ven que falta algo. Quien las abastece carga con la previsión que ellas no hacen.
Un control de stock con IA hace esa previsión por ti. Lee tus albaranes, aprende lo que gasta cada clínica y propone qué mandarle y cuándo, con el lote que conviene que salga primero.
En casi todos los distribuidores, de tres maneras que conviven. La clínica llama o escribe cuando le falta algo, y el pedido sale con urgencia. El comercial pasa cada dos o tres semanas, abre armarios y apunta. Y una parte de las clínicas tiene un pedido fijo mensual que nadie revisa desde hace años. Las tres funcionan, pero ninguna mira el conjunto: qué clínica va a necesitar qué antes de que lo pida.
En el almacén central pasa algo parecido. El mínimo de cada referencia lo puso alguien una vez, para el total de clínicas, y no sabe que este trimestre dos clínicas grandes han empezado a colocar más implantes o que una cadena veterinaria ha abierto tres centros. El resultado es el de siempre: roturas en lo que sube, sobrantes en lo que baja y cajas que caducan en una estantería.
El programa calcula, para cada clínica y cada referencia, cuánto gasta a la semana y cuánto le queda si tienes ese dato (depósito, consigna o el último pedido). Con eso propone el envío antes de que la clínica llame. En dental, el consumo se nota por gabinete y por tipo de tratamiento: guantes, mascarillas, eyectores y anestesia salen con regularidad; composites por color y adhesivos van por rachas; los implantes y los aditamentos salen pocas veces y por medida concreta.
En veterinaria el calendario pesa más. Los antiparasitarios suben en primavera y verano, las vacunas siguen las campañas de cada clínica y los medicamentos de quirófano dependen de cuántas cirugías se programan. El programa aprende esos ritmos con dos años de albaranes y los corrige con lo que está saliendo estas semanas.
El material dental es, en su mayoría, producto sanitario, y le aplica el Reglamento (UE) 2017/745. Su artículo 14.3 pide a los distribuidores que, mientras el producto esté bajo su responsabilidad, se cumplan las condiciones de almacenamiento o transporte que fija el fabricante, y el 14.5 que lleven un registro de reclamaciones, productos no conformes, recuperaciones y retiradas. El artículo 25 exige poder identificar a quién se compró y a quién se suministró cada producto, incluidos los centros sanitarios y los profesionales.
El artículo 27 crea el sistema de identificación única (UDI). Su apartado 8 obliga a los agentes económicos a almacenar y conservar el UDI de los productos implantables de clase III que suministren o reciban, y de los grupos que determine la Comisión. En España, el artículo 19 del Real Decreto 192/2023 concreta el registro que debe llevar cualquier agente que comercialice productos sanitarios: nombre comercial, modelo, UDI-DI, número de lote o de serie, fecha de envío y quién lo suministró y a quién se le suministró. El artículo 25 del mismo real decreto pide que la distribución tenga un registro documentado de lo que distribuye y un técnico responsable.
Para el control de stock, esto significa que tus datos ya tienen lo que hace falta: lote, fecha y clínica en cada albarán. El programa lo aprovecha para calcular y para encontrar un lote rápido. El registro oficial lo sigue llevando tu ERP y la obligación sigue siendo de tu empresa.
El Real Decreto 666/2023 regula la distribución, la prescripción, la dispensación y el uso de los medicamentos veterinarios. Su artículo 14.2 pide a los distribuidores mayoristas conservar al menos cinco años los registros de transacciones del artículo 101.7 del Reglamento (UE) 2019/6. Su artículo 23 pide a los establecimientos minoristas un registro informatizado de cada entrada y cada salida con la fecha, el medicamento y su código nacional, el número de lote, la cantidad y el proveedor, y, en los que necesitan receta, los datos del veterinario y de la receta; y además una auditoría pormenorizada de existencias al menos una vez al año.
Para las clínicas, el artículo 37 del mismo real decreto establece que el veterinario adquiere los medicamentos de su botiquín a través de oficinas de farmacia o comerciales detallistas autorizados, con una hoja de pedido que incluye el nombre de los medicamentos y el número de envases. Es decir: quien repone el botiquín de una clínica recibe pedidos con un formato fijo y tiene que llevar entradas y salidas por lote. Con esos mismos datos el programa calcula el consumo de cada clínica.
El texto consolidado en el BOE ha tenido cambios desde 2023, y te conviene comprobar con tu director técnico o farmacéutico responsable qué te aplica. El sistema ayuda a llevar los datos ordenados; la obligación es tuya.
Los distribuidores de material dental y veterinario suelen trabajar con un ERP generalista con gestión de lotes: Business Central, SAP Business One, Sage, Odoo, o un programa sectorial que exporta a Excel o CSV. Las clínicas, a su vez, usan programas de gestión clínica con su propio inventario, que a veces registran el consumo por tratamiento.
Nos conectamos a tu ERP con un usuario que solo puede leer: ventas y albaranes por clínica, lotes con caducidad, stock por almacén y entradas de proveedor con fechas de pedido y de recepción. Si alguna clínica comparte su consumo desde su programa, se añade como una fuente más, pero no hace falta para empezar. El pedido aprobado vuelve a tu sistema como propuesta de compra o de envío.
No es el registro de trazabilidad que te piden el Real Decreto 192/2023 o el Real Decreto 666/2023, ni sustituye al técnico responsable o al farmacéutico de tu empresa. No decide qué medicamento se receta ni comprueba recetas. No comunica retiradas ni alertas a la AEMPS ni a las clínicas por ti. No controla la temperatura de tu almacén ni de tus envíos.
Lo que hace es decidir cuánto mandar y cuándo, con la caducidad y el lote dentro de la cuenta, y contestarte en segundos preguntas que hoy exigen cruzar tres listados.
Antes de decidir nada en vivo, repetimos tus últimos meses con lo que se sabía cada semana: qué habría mandado el sistema a cada clínica y qué habrías pedido tú al fabricante, comparado con lo que hiciste. Se mide cuántas urgencias se habrían evitado, cuánto producto habría caducado y cuánto stock habría en el almacén. Si no mejora lo que haces, se dice ahí.
Después, uno o dos meses en modo sombra: cada lunes llega la propuesta, compras decide como siempre y apunta qué acepta. El arranque completo lleva de tres a seis semanas. Si quieres saber antes si te compensa, mándanos un export de albaranes, lotes y stock y te devolvemos un informe corto: qué clínicas pidieron con urgencia más veces, qué caducó y cuánto hay cerca de caducar.
En material dental y veterinario conviven el consumible de cada día, como los guantes o la anestesia, con productos que salen poco, como los implantes de cada medida. El predictor calcula el consumo de cada clínica referencia a referencia y, para lo que sale de tarde en tarde, la probabilidad de que lo necesiten antes del siguiente envío. Si tienes material en depósito en la clínica, el cálculo es el mismo: el stock sigue siendo tuyo y el predictor decide cuándo reponerlo.
Lo que caduca pesa como coste de tener stock parado, y lo que no puede faltar en ninguna clínica se marca como imprescindible. Cómo se calcula todo, en la página del predictor de stock.
Los ERP de distribución sanitaria llevan bien el lote, el registro y el albarán, y mal la pregunta de cuánto mandar a cada clínica. El mínimo por referencia lo pone una persona y vale igual para la clínica de un sillón que para la de seis. Este programa calcula con el consumo real de cada clínica, pone la caducidad en la misma cuenta y te explica cada línea del pedido en una frase.
Sí. Muchos distribuidores llevan las dos líneas, y el cálculo es el mismo: consumo por clínica, lote, caducidad y plazo del proveedor. Lo que cambia son las reglas de cada familia: qué necesita frío, qué lleva receta, qué referencias son críticas. Esas reglas se fijan en el diagnóstico y el programa las aplica a cada línea.
No. El registro que piden el Real Decreto 192/2023 para productos sanitarios o el Real Decreto 666/2023 para medicamentos veterinarios lo sigue llevando tu ERP o tu programa de almacén, y la obligación es de tu empresa. El control de stock lee esos datos, los usa para decidir la reposición y te ayuda a encontrar un lote más rápido, pero no es el registro oficial.
Cada medida se calcula por separado, con un modelo pensado para demanda esporádica: cuándo volverá a salir y cuántas, como probabilidad. Si una medida es crítica para tus clínicas, se fija un nivel de servicio alto y se tiene aunque salga poco. Si una medida no ha salido en un año y el fabricante la sirve en 48 horas, el programa te lo enseña para que decidas.
Sí, si tu programa registra el depósito como un almacén más o como stock en consigna. Entonces la clínica es un punto con su stock y su consumo, y el programa propone la reposición del depósito igual que la de tu almacén. Si el consumo del depósito se conoce solo cuando la clínica lo comunica, se trabaja con esa frecuencia y se marca la confianza de cada línea.
Se marcan como tales y el programa los agrupa en los envíos que pueden ir con cadena de frío, y les aplica una ventana de venta más corta si caducan antes. La conservación durante el transporte la sigue garantizando tu logística; el programa decide cuánto mandar y cuándo.
El asistente te contesta qué clínicas recibieron ese lote, cuántas unidades y en qué fecha, con los albaranes que ya están en tu ERP. Lo que no hace es comunicar la retirada por ti ni a la clínica ni a la autoridad: eso sigue siendo tu procedimiento. Con WhatsApp como añadido, se puede mandar el aviso a las clínicas afectadas desde la misma lista.
No. Para prever basta con clínica, referencia, lote, cantidad y fecha. No se cargan nombres de pacientes, historias clínicas ni datos de mascotas o de sus dueños. Si tu programa los guarda junto a las ventas, el export se hace sin esas columnas.
Con un año de albaranes por clínica y referencia ya se calcula el consumo de las clínicas que piden con regularidad. Con dos años se ven mejor los cambios de temporada, como la subida de antiparasitarios en primavera. Las clínicas nuevas arrancan con el patrón de clínicas parecidas y se ajustan con sus primeros pedidos.
Sí. Con los albaranes por clínica y referencia de tu ERP prevé el consumo de cada clínica y propone el envío de la semana y la compra al fabricante. Sirve igual si las clínicas compran en firme o si tienen material tuyo en depósito. La trazabilidad por lote la sigue llevando tu ERP.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.