Calculadora
Calcula el stock de seguridad de un producto con tus propios datos.
Necesitas cuatro datos: cuánto vendes al día de media, cuánto varía esa venta de un día a otro, cuántos días tarda el proveedor y qué nivel de servicio quieres. Si además metes la demanda máxima y el plazo máximo, te damos al lado la versión simple del cálculo.
Se calcula aquí, en tu navegador: no se guarda ni se envía nada. Es una aproximación con fórmulas de libro; un programa con tus datos lo calcula producto a producto, sitio a sitio y con la temporada.
Qué calcula.
El stock de seguridad es el colchón que cubre lo que se vende de más mientras esperas al proveedor. Si vendes 20 unidades al día y el proveedor tarda 10 días, con 200 unidades cubres un plazo normal; lo que no cubres es la semana en que se venden 28 al día. Ese colchón es lo que sale aquí.
La calculadora usa la fórmula habitual: un multiplicador que depende del nivel de servicio, por la variación diaria de la demanda, por la raíz cuadrada del plazo. Con el ejemplo de antes, una variación de 6 unidades al día, plazo de 10 días y un 95 % de nivel de servicio, salen 31 unidades. Con un 99 %, 44. El multiplicador vale 1,28 para el 90 %, 1,64 para el 95 %, 1,88 para el 97 % y 2,33 para el 99 %.
Si metes también la demanda máxima y el plazo máximo, sale la versión simple: demanda máxima por plazo máximo, menos demanda media por plazo medio. Con 30 unidades en el peor día y 14 días en el peor plazo: 30 × 14 menos 20 × 10, 220 unidades. Casi siempre da más que la fórmula, porque cubre el peor día y el peor plazo a la vez, que rara vez coinciden.
Cómo leer el resultado.
Son unidades que tienes que tener además de las que cubren la venta normal del plazo. No es el stock total ni el punto de pedido: el punto de pedido es la demanda del plazo más este colchón, y lo calculas en la calculadora de punto de pedido con el mismo dato.
El nivel de servicio se lee así: con un 95 %, de cada 100 veces que esperas un pedido, en 5 te quedarás sin producto antes de que llegue. Subir del 95 al 99 % no cuesta un 4 % más de stock: cuesta un 42 % más, porque el multiplicador pasa de 1,64 a 2,33. Por eso el 99 % se reserva para lo que no puede faltar.
La raíz cuadrada del plazo tiene una consecuencia práctica: si el proveedor pasa de 10 a 20 días, el stock de seguridad sube un 41 %, no el doble. Y si consigues que sirva en 5, baja un 29 %. Negociar plazo es la forma más barata de bajar el stock de seguridad.
De dónde sacar cada dato.
Para un producto que vende todos los días, con los últimos 90 días basta. Si tiene temporada, usa las mismas fechas del año pasado: la variación de septiembre no es la de febrero.
- Demanda media diaria: unidades vendidas en el periodo entre los días del periodo. Si cerráis los domingos, cuenta solo los días que vendéis.
- Variación de la demanda: en Excel, con las ventas de cada día en una columna, =DESVEST.M(rango). Si no tienes las ventas por día, usa la diferencia habitual entre un día normal y un día fuerte: si lo normal son 20 y un día fuerte son 26, pon 6.
- Plazo del proveedor: días naturales desde que mandas el pedido hasta que el producto está en la estantería, con la recepción incluida. Mira los últimos cinco pedidos de ese proveedor y usa la media; el mayor de los cinco es el plazo máximo.
- Nivel de servicio: 95 % para la mayoría de los productos; 99 % para lo que no puede faltar (un medicamento, un repuesto que para una máquina, el producto estrella de la campaña); 90 % para lo que vende poco y se puede sustituir.
Límites del cálculo.
La fórmula supone que la demanda se reparte de forma parecida alrededor de la media: unos días más, otros menos. Para un producto que vende 0 unidades casi todos los días y 12 un martes, el resultado no sirve, ni por arriba ni por abajo. Ahí hay que mirar el riesgo de otra manera.
Tampoco cuenta la variación del plazo: si el proveedor a veces tarda 10 días y a veces 20, la fórmula solo ve los 10 de media. La versión simple cubre en parte eso, a costa de pasarse. Y es un cálculo para un producto en un sitio: con 800 referencias y tres almacenes, son 2.400 cálculos que nadie va a repetir cada mes a mano.
Qué hace distinto un programa con IA.
Hace este cálculo para cada producto en cada almacén o tienda, cada semana, con la variación de esa época del año y no con la del último trimestre. Y en vez de suponer la forma de la demanda, la aprende de tus ventas: sabe qué productos venden a rachas y les da un colchón distinto.
Lo otro que cambia es el nivel de servicio. Aquí lo fijas tú a ojo (95 %, 99 %). El programa lo convierte en euros: lo que pierdes si falta frente a lo que cuesta tenerlo parado, y sube el colchón en campaña y lo baja en temporada baja sin que nadie tenga que acordarse. Está explicado en la página de control de stock con IA.
Preguntas frecuentes
¿Qué nivel de servicio pongo?
Si no tienes un criterio, 95 % y mira el resultado. Después sube al 97 o al 99 % los productos que de verdad no pueden faltar y baja al 90 % los que venden poco y tienen sustituto. Un nivel único para todo el catálogo es lo que hace que sobre stock de lo que no importa y falte de lo que sí.
¿El stock de seguridad es lo mismo que el stock mínimo?
No, aunque mucha gente los usa como sinónimos. El stock de seguridad es el colchón contra la variación. El stock mínimo, en la mayoría de los programas de gestión, es el nivel al que se lanza el pedido, es decir, el punto de pedido: la demanda del plazo más el colchón. Si en tu programa pones el stock de seguridad como mínimo, pedirás tarde.
¿No sé la desviación típica de la demanda, qué pongo?
La diferencia entre un día normal y un día fuerte, en unidades. Si lo normal son 20 y un día fuerte son 26, pon 6. Es una aproximación, pero mucho mejor que dejarlo en cero. Si tienes las ventas por día en Excel, =DESVEST.M(rango) te la da en un segundo.
¿Vale para un producto que vendo dos unidades a la semana?
A medias. Con ventas tan bajas la fórmula se desvía bastante, porque la demanda no se parece a una campana. Para esos productos funciona mejor pensar en «cuántas unidades quiero tener para cubrir el plazo entero» y usar la versión simple, o directamente decidir si merece la pena tenerlo en stock.
¿Cada cuánto hay que recalcularlo?
Como mínimo, al cambiar de temporada y cuando cambie el proveedor o su plazo. Lo ideal es cada mes, porque la variación de la demanda se mueve. En la práctica nadie lo recalcula a mano para todo el catálogo, y por eso suele acabar en un programa.