Lo repetitivo, automatizado
Ese trámite que alguien hace a mano cada mañana: pasar datos de un sitio a otro, clasificar correos, preparar el mismo informe. Se monta una vez y deja de comer horas.
No un plan de transformación de cuarenta páginas: una tarea concreta de las que se repiten cada día, automatizada, medida antes y después. Si ahorra tiempo, seguimos por la siguiente. Si no, se retira.
Presupuesto a medida · Empezamos por una tarea · Sin permanencia
Casi todo lo que se anuncia como inteligencia artificial para empresas es una promesa grande y difusa. Lo que de verdad cambia una semana de trabajo es pequeño y aburrido: el trámite que alguien hace a mano cada mañana, la información que nadie encuentra, las mismas cinco preguntas de siempre. Empezamos por ahí porque es donde se puede medir si ha servido — y donde se puede decir que no.
Y lo que no: modelos propios, promesas de porcentajes y proyectos de seis meses sin nada usable en medio.
Ese trámite que alguien hace a mano cada mañana: pasar datos de un sitio a otro, clasificar correos, preparar el mismo informe. Se monta una vez y deja de comer horas.
Un buscador que entiende preguntas en lenguaje normal y responde con tus documentos, tu catálogo o tu normativa. Con la fuente a la vista, para poder comprobarla.
Para tu equipo o para tus clientes, respondiendo con tu información y no con lo que se haya encontrado por ahí. Y con una salida clara cuando no sabe: te paso con una persona.
Antes de montar nada apuntamos cuánto tiempo lleva hoy esa tarea. Después se vuelve a medir. Si no ahorra horas, se dice y se para: no vamos a cobrarte por parecer modernos.
Qué información sale de tu casa, a dónde va y qué se queda guardado, decidido a propósito y por escrito. Hay tareas que conviene resolver sin mandar nada fuera, y se hace así.
Si ya trabajamos tu web, la IA entra dentro y con tu diseño: el buscador, el asistente o el formulario que clasifica solo, sin un widget de otro color pegado en una esquina.
Una conversación sobre vuestra semana, no sobre tecnología. De ahí sale la lista de tareas que se repiten, y de esa lista, la que compensa atacar primero.
Cuánto tiempo lleva hoy y quién lo hace. Sin este número no hay forma honesta de decir después si ha servido.
Una sola tarea, funcionando de verdad y en vuestras manos en poco tiempo. Nada de un proyecto de seis meses antes de ver el primer resultado.
Volvemos a medir. Si ahorra tiempo, se afianza y se pasa a la siguiente tarea. Si no, se retira y no se cobra más por ella.
Tres cosas que se notan: quitarte tareas repetidas (mover datos, clasificar, redactar el mismo tipo de mensaje), hacer que la información que tienes dispersa se pueda consultar preguntando, y atender las preguntas de siempre de tus clientes con tu información. No sirve para tomar decisiones por ti ni para sustituir a nadie que sepa de tu negocio.
No, y desconfía de quien te lo ofrezca para un negocio de tu tamaño: cuesta una fortuna y casi nunca hace falta. Trabajamos sobre modelos que ya existen y son buenos, y el valor está en conectarlos bien con tu información y tus procesos. Eso es lo que hace la diferencia en la práctica.
Depende de cómo se monte, y se decide contigo antes de empezar. Para muchas tareas se puede trabajar sin que salga información sensible, y cuando algo tiene que salir, queda por escrito qué sale, a dónde y cuánto tiempo se guarda. Si trabajas con datos de salud, jurídicos o de menores, esto se mira con lupa desde el primer día.
A presupuesto a medida, y se plantea por tareas: se elige una, se monta y se ve el resultado antes de decidir la siguiente. Además de lo que cueste el trabajo, hay un gasto mensual de las herramientas que se usan, normalmente pequeño; te lo decimos aparte y con la cifra concreta, no escondido en el total.
Se retira. Por eso empezamos por algo pequeño y medido: para poder decir "esto no compensa" con datos y sin haberte gastado el presupuesto del año. Preferimos perder un proyecto que dejarte montado algo que no usas.
Para tareas puntuales, sí, y te diremos que lo hagas así antes que cobrarte por ello. La diferencia aparece cuando la tarea se repite todos los días, tiene que ocurrir sola, debe usar tu información y tiene que quedar registro de lo que hizo. Eso ya no es escribir en un chat: es un sistema, y es lo que montamos.
Cuéntanosla en dos líneas. Te decimos si se puede automatizar, cómo lo haríamos y si merece la pena — aunque la respuesta sea que no.
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