Para empresas con varios locales

Control de stock para restaurantes y bares: cada local pide lo que va a servir.

Para grupos de restauración, hoteles y cadenas de cafeterías con varios locales, cocina central o compras centralizadas. El programa cruza las ventas de la caja con el escandallo de cada plato, prevé el servicio de la semana con las reservas y el calendario, y propone el pedido a cada proveedor. Lo que falta entre lo que se debió gastar y lo que se gastó aparece local a local.

  • Sin cambiar de programa
  • Lo pruebas con tus datos antes
  • Tus datos en la UE

5,0 en Google · 15 reseñas

Se conecta al programa que ya usas

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Cómo funciona

De tus ventas de cada díaa los envíos de cada semana.

Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada local y te propone qué mandar. Tú decides.

TPVConexión de solo lectura
Conectado
Ventas por localcada día
Stock por producto8 locales
Envíos y trasladosen camino
Histórico cargado: 24 meses
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Lee lo que ya tienes

Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.

Riesgo de quedarse a ceroAntes del próximo envío
Esta semana
Barcelona Eixample
Pulpo cocido 1 kg
97 %
Madrid Malasaña
Barril cerveza 30 L
56 %
Madrid Chamberí
Vino tinto crianza
44 %
Sevilla Triana
Agua mineral 50 cl
44 %
2 · Calcula

Sabe cuándo te vas a quedar sin

Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.

Envíos de la semana8 envíos · 231 unidades
Salen el martes
Madrid Malasaña5 Barril cerveza 30 L · 15 Patata 10 kg
Aprobar
Madrid Chamberí30 Vino tinto crianza · 48 Agua mineral 50 cl
Aprobar
Valencia Ruzafa6 Aceite de oliva 5 L
Aprobar
3 · Propone

Tú apruebas los envíos

Qué mandar a cada local, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».

Un sistema completo

Todo lo que hace,en un mismo sitio.

Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.

Envíos

Qué mandar a cada sitio

Cada semana te propone los envíos a cada local: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.

Asistente

Le preguntas como a una persona

«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Madrid Malasaña?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.

El porqué

Cada decisión, explicada

Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.

Simulación

Lo pruebas con tus datos antes

Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.

Panel

Todo el stock de un vistazo

Un mapa de cada producto en cada local: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.

Seguridad

Solo lee, nunca toca

Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.

Cómo se empieza

Tres pasos.Sin cambiar de programa.

  1. Demo de 30 minutos

    Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.

  2. Simulación con tus datos

    Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.

  3. Arranque

    Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.

Reservar una demo de 30 min

La respuesta corta

Un control de stock para restaurantes con varios locales cruza las ventas de la caja con el escandallo de cada plato y saca la merma de cada local en euros: lo que debió gastarse frente a lo que se gastó. Prevé el servicio de la semana con las reservas, el calendario y el tiempo, y propone el pedido a cada proveedor. Sirve a grupos de restauración, hoteles y cadenas de cafeterías con cocina central o compras centralizadas.

Por , fundador de Arume · Revisado el

Qué hace en hostelería.

El pedido semanal a cada proveedor, por local

El distribuidor de bebidas pasa el martes, el de carne lunes y jueves, el pescado llega cada mañana y el de secos una vez por semana. Cada uno con su día de corte y su pedido mínimo. El programa calcula para cada local y cada proveedor qué hace falta hasta la siguiente entrega, con lo que hay en cámara y lo que se va a servir, y lo deja listo para mandar.

Consumo teórico frente a consumo real

Con las ventas de la caja y el escandallo de cada plato y cada copa se sabe cuánto solomillo, cuánto aceite o cuántos litros de cerveza se deberían haber gastado. Con el inventario y las compras, cuánto se gastó. La diferencia es la merma, y el programa la da por local, por producto y por semana, en euros.

La semana que viene, prevista con lo que ya sabes

Reservas hechas, grupos y eventos, festivos, partido, la ocupación del hotel, el tiempo para la terraza. El modelo aprende cómo mueve cada cosa las ventas de cada local y prevé los servicios de la semana. Con eso, el pedido deja de ser «lo de la semana pasada más un poco».

Caducidades en cámara

Lácteos, verdura, pescado y lo que sale de la cocina central tienen días, no meses. El programa sabe qué entró y cuándo, y avisa de lo que va a caducar antes de que se use para que el jefe de cocina lo meta en la sugerencia del día o lo pase a otro local.

Bebida y comida, cada una con su regla

La bebida aguanta: un barril o una caja de vino no caducan esta semana, el proveedor suele ser uno y el pedido mínimo cuenta. La comida fresca es al revés: poca cantidad, muchas veces. El programa trata cada familia con su plazo, su caducidad y su proveedor, en lugar de una regla para todo.

Cocina central o almacén central que reparte

Si compras en central y repartes a los locales, la compra al proveedor nace de la suma de lo que cada local va a necesitar. Y si un local tiene de más y otro se queda corto, el programa propone el traspaso en el reparto de mañana antes de comprar.

Inventario más corto y más útil

Contar toda la cámara cada semana no lo hace nadie. El programa te dice qué contar esta semana en cada local: lo caro, lo que tiene más merma y lo que no cuadra. El resto se cuenta una vez al mes. Desde el móvil, producto a producto.

El control de stock de un restaurante se pierde al abrir el segundo local.

En un bar o un restaurante con el dueño dentro, el control de stock está en la cabeza de quien abre la cámara cada mañana. Sabe lo que queda, sabe lo que va a salir el sábado y pide en consecuencia. Funciona, y para un local solo no hace falta más que un escandallo decente y un inventario al mes.

Con el segundo y el tercer local eso se rompe. Cada jefe de cocina pide a su manera, cada encargado de barra tiene su proveedor, la central de compras recibe pedidos por WhatsApp y el inventario mensual da un número total de merma que nadie sabe repartir. En un grupo de restauración, un hotel con varios puntos de venta o una cadena de cafeterías, el dinero que se pierde está en la suma de muchas decisiones pequeñas que nadie ve juntas.

Un control de stock con IA para hostelería no sustituye al jefe de cocina. Le pone delante lo que va a servir la semana que viene, lo que tiene en cámara y lo que le falta, y le enseña a la dirección dónde se va el producto, local a local.

Mermas: la diferencia entre lo que debió gastarse y lo que se gastó.

La merma de un restaurante tiene muchas causas: recortes al limpiar el pescado, raciones más generosas de lo escandallado, producto que se estropea, invitaciones que no se marcan en caja, copas servidas largas y lo que desaparece. Casi todas son normales hasta cierto punto. El problema es no saber cuánto es cada una ni dónde pasa.

Con el escandallo de cada plato y cada copa, la caja dice cuánto se debería haber gastado de cada producto: tantos platos de pulpo por tantos gramos, tantas cañas por tantos centilitros. Con el inventario y las compras se sabe cuánto se gastó de verdad. La resta es la merma, y el programa la da por producto, por local y por semana, comparada con la de los otros locales del grupo.

Esa comparación es lo útil. Si un local pierde el doble en aceite que los demás con la misma carta, hay algo en su forma de trabajar. Si pierde en destilados y no en verdura, no es la cocina. El programa no acusa: señala dónde mirar. Tiene además una lectura legal: la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario obliga a las empresas de la cadena alimentaria, salvo las microempresas, a tener un plan de prevención, y a los restaurantes, a dejar que el cliente se lleve sin coste lo que no se ha comido, salvo en el bufé libre. El registro de mermas por local ayuda a llevar ese plan; la obligación sigue siendo de tu empresa.

  • Ventas por artículo y día, de la caja de cada local.
  • Escandallo de los platos y bebidas que más venden y de los productos más caros.
  • Compras por proveedor, con fecha y local de destino.
  • Conteos de inventario, aunque sean parciales.

Prever la semana: reservas, calendario y tiempo.

El pedido semanal en hostelería suele hacerse mirando lo que se gastó la semana pasada y lo que queda. Funciona mientras las semanas se parecen, y en hostelería se parecen poco: un puente, una boda, un congreso en la ciudad, el primer fin de semana de calor con terraza o una semana de lluvia cambian el servicio de un local de forma muy grande.

El programa aprende cómo mueve cada una de esas cosas las ventas de cada local con el histórico de la caja, y prevé la semana con lo que ya se sabe: reservas, grupos y eventos confirmados, festivos, la ocupación del hotel. Si un local está en zona de oficinas y otro en zona de copas, cada uno tiene su calendario.

Bebida y comida no se piden igual.

La bebida se pide una vez por semana al distribuidor, no caduca a corto plazo, tiene pedido mínimo y a veces condiciones por volumen. El error típico es quedarse sin una referencia de cerveza o de vino que sale mucho el viernes por la noche, porque el pedido se hizo el martes mirando la barra a ojo. Ahí el programa calcula el colchón que hace falta para llegar al siguiente reparto con el nivel de servicio que quieras.

La comida fresca es lo contrario: entregas frecuentes, días de vida y un coste alto por lo que se tira. Pedir de más es peor que pedir justo, porque el proveedor de pescado vuelve mañana. El programa pide poco y a menudo, y avisa cada mañana de lo que va a caducar en cámara para que entre en la sugerencia del día o se pase a otro local.

Los secos y la limpieza van en medio: duran, ocupan espacio y se pueden agrupar con otros pedidos. Cada familia tiene su regla, su proveedor y su día de corte, y el programa los respeta.

Cocina central, almacén central y compras centralizadas.

Cuando un grupo compra en central y reparte a los locales, la compra al proveedor debería salir de la suma de lo que cada local va a necesitar, y no de lo que la central cree que se gastará. El programa hace esa suma con la previsión de cada local y la convierte en el pedido a cada proveedor, con su mínimo y su plazo.

Si además hay cocina central que elabora para los locales (salsas, bases, postres, bollería), el programa calcula cuánto elaborar cada día para cada local, con su vida útil y lo que queda del reparto anterior. Y cuando un local tiene de más de algo que a otro le falta, propone el traspaso en la siguiente ruta antes de comprar o elaborar más.

Hoteles: el pedido sigue a la ocupación.

En un hotel, la mejor previsión ya existe: las habitaciones ocupadas de los próximos días. El desayuno, el minibar, el bar y los amenities siguen a la ocupación con una relación que se aprende del histórico, distinta entre clientes de empresa entre semana y turistas en fin de semana. Los eventos y banquetes van aparte, con su propio menú y su número de comensales cerrado. Y la ocupación cambia mucho de un mes a otro: según el INE, en enero de 2026 se cubrió el 48,0 % de las plazas hoteleras de España y en julio, el 71,1 %.

El programa lee la ocupación prevista y el calendario de eventos, calcula el consumo de cada punto de venta del hotel y propone el pedido al economato y a los proveedores. Lo que más se nota es en el buffet de desayuno: preparar lo mismo con el hotel medio vacío que lleno es la merma más repetida de los hoteles. Con la ocupación de mañana delante, el jefe de sala sabe cuántas bandejas sacar y cocina sabe cuánto descongelar.

Qué datos hacen falta y cómo se empieza.

Ventas por artículo y día de cada caja, compras por proveedor y local, los escandallos que tengáis y los inventarios de los últimos meses. Si los escandallos no están hechos o están viejos, el diagnóstico empieza por actualizar los de los platos y bebidas que más pesan en el gasto. Con unas decenas se cubre la mayoría.

Después, el examen: el programa vuelve a calcular los pedidos de tus últimas semanas sin conocer el futuro y se compara con lo que pedisteis: roturas en carta, producto tirado y euros en cámara. Luego uno o dos meses en paralelo, proponiendo cada semana mientras los jefes de cocina piden como siempre. Si convence, a producción, con el pedido de cada local y la merma de cada semana en un panel para la dirección.

Cuándo compensa y cuándo no.

No compensa para un bar o un restaurante solo: el dueño ve la cámara, el pedido es pequeño y la merma se controla con un buen escandallo y un inventario mensual en Excel. Si es tu caso, te lo diremos en el análisis gratuito y te indicaremos qué mirar primero.

Compensa cuando hay varios locales, cocina o almacén central, compras centralizadas o un hotel con varios puntos de venta. Ahí la merma que no se ve, los pedidos de más en un local y las roturas en otro suman lo bastante como para que un cálculo semanal con todos los datos juntos merezca la pena.

Qué pesa en el predictor de stock de un grupo de restauración.

En un restaurante el stock se gasta por servicios y lo que manda es la próxima entrega: si el pescado llega dos veces por semana, el predictor calcula lo que cada local va a consumir hasta ese reparto, no hasta el lunes siguiente. Lo hace producto a producto y local a local, con la temporada aprendida entre locales parecidos, los de playa por un lado y los de ciudad por otro.

Para lo que dura poco, el coste de tenerlo parado se pone alto y el predictor prefiere pedidos cortos y frecuentes. Las cajas mínimas del proveedor se respetan. Detrás de cada cifra hay un método que contamos en la página del predictor de stock.

¿Te suena alguno de estos casos?

  • Si tienes varios restaurantes y cada jefe de cocina pide por su cuenta cada uno a su manera y con sus proveedores de confianza. El programa propone el pedido de cada local con los mismos criterios, y la central ve todos a la vez.
  • Si sabes que la merma es alta pero no dónde porque el inventario mensual da un número total y nada más. Con el escandallo y las ventas de caja la merma sale producto a producto y local a local.
  • Si llevas un hotel con desayuno buffet y restauración y el buffet se prepara igual con el hotel medio vacío que lleno. La previsión se hace con la ocupación y las entradas del día, y el pedido sigue a la ocupación.
  • Si tienes una cadena de cafeterías con obrador o almacén central y el reparto diario de bollería y producto se decide con la costumbre. Cada cafetería recibe lo que va a vender, y lo que sobra cada tarde baja.
  • Si compras en central para todo el grupo y los pedidos de los locales llegan por WhatsApp a la persona de compras. Las necesidades de todos se suman solas y el pedido al proveedor sale con la cantidad justa para su mínimo.
  • Si tienes un solo bar o un solo restaurante esto no te compensa: tú ves la cámara cada día y sabes lo que hay. Te basta con un buen escandallo y un inventario mensual en Excel.

Para grupos con varios locales, que es donde la merma se esconde.

En un local, el dueño ve la cámara y la barra. Con cinco locales y una central, nadie las ve todas y cada uno pide a su manera. Ahí es donde un programa que cruza la caja, el escandallo, el inventario y las compras de todos los locales a la vez encuentra el dinero. Lo comprobamos con tus semanas pasadas antes de que cambies nada.

  • Se prueba primero con tu histórico: qué se habría pedido y cuánta merma habría aparecido, local a local.
  • Cada línea del pedido lleva su porqué: reservas, festivo, stock en cámara o caducidad.
  • Lee las ventas de tu TPV y las compras de tu programa o tu Excel. No cambias de caja.
  • El jefe de cocina aprueba y corrige; el programa aprende de lo que cambia.

Fuentes

  1. BOE: Ley 1/2025, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario (artículos 6 y 8)
  2. INE: Coyuntura Turística Hotelera, enero de 2026
  3. INE: Coyuntura Turística Hotelera, julio de 2026

Para seguir leyendo

Preguntas

Lo que suelen preguntar.

Tengo un solo bar. ¿Me sirve?

Sinceramente, no te compensa. En un local el que pide ve la cámara y la barra cada día y sabe lo que hay. Lo que te funciona es un escandallo bien hecho de tus platos y copas, y un inventario mensual en Excel para ver la merma. Esto empieza a compensar a partir de varios locales, cocina central o compras centralizadas, cuando ya nadie lo ve todo.

¿Necesito tener los escandallos hechos?

Para medir la merma, sí, al menos de los platos y bebidas que más venden y de los productos más caros. Si no los tienes, se empieza por ahí en el diagnóstico: con unas pocas decenas de escandallos ya se cubre la mayor parte del gasto. Para el pedido semanal, el programa puede trabajar con las compras y el inventario mientras tanto.

¿De dónde saca las ventas?

De tu TPV. Casi todas las cajas de hostelería exportan las ventas por artículo y día, y algunas tienen conexión directa. Lo vemos en el diagnóstico con la tuya. Las compras salen de tu programa de gestión, de las facturas de proveedor o del Excel donde las apuntéis.

¿Cada cuánto hay que hacer inventario en un bar o restaurante?

De todo, una vez al mes suele bastar. De lo caro (carne, pescado, destilados, vino) y de lo que más merma tiene, cada semana. El programa te dice qué contar en cada local cada semana para no contar toda la cámara, y con esos conteos corrige su cálculo de lo que hay.

¿Cómo diferencia la merma de cocina del producto que desaparece?

Con el escandallo y las ventas sabe lo que se debería haber gastado. Lo que falta por encima de una merma normal de cocina (limpieza, recortes, lo que se estropea) se señala por producto y local. Si un local pierde siempre en destilados y no en verdura, el problema no es la cocina. El programa no acusa a nadie: enseña dónde mirar.

¿Tiene en cuenta las reservas y los eventos?

Sí, si están en algún sitio: tu programa de reservas, la ocupación del hotel o una hoja con los grupos y eventos. Aprende cuánto mueve cada cosa las ventas de cada local (un sábado con boda, un día de partido, una semana de lluvia sin terraza) y lo mete en la previsión del pedido.

¿Puede mandar los pedidos a los proveedores?

Puede dejar el pedido de cada proveedor listo para enviar por correo o en el formato que te pidan. Lo normal es que alguien lo revise antes, sobre todo al principio. Mandarlo solo es posible para los proveedores con los que ya hay confianza y pedido estable, como la bebida.

¿Sirve para un hotel?

Sí, y la ocupación es el mejor dato que tiene un hotel para prever: el desayuno, el minibar y el bar siguen a las habitaciones ocupadas. Con la ocupación prevista y el histórico, el programa calcula el pedido de cada punto de venta del hotel y avisa de lo que va a caducar en el economato.

¿Cuánto cuesta?

Por fases, con precio cerrado tras el diagnóstico, cuando ya sabemos qué sale de tu TPV, cuántos escandallos hay y cuántos locales entran. La primera fase (diagnóstico y prueba con tus semanas pasadas) te la quedas aunque no sigas.

¿Sirve un predictor de stock para restaurantes?

Sirve a grupos con varios locales, cocina central o compras centralizadas. Con las salidas de producto de cada local (de la caja, del escandallo o del programa de compras) prevé el consumo hasta la siguiente entrega y propone el pedido. Para un solo bar con un proveedor que pasa a diario suele bastar con una hoja bien llevada.

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