Qué mandar a cada sitio
Cada semana te propone los envíos a cada tienda: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
Para empresas con varias tiendas
Para quien decide compras, envíos o reposición y hoy tiene que abrir tres pantallas y un Excel para saber cuánto queda de algo en una tienda. Le escribes «¿cuánto diferencial de 40 A queda en Sevilla?» o «¿por qué mandas 15 a Bilbao?» y te contesta con la cifra, la tabla de la que sale y la fecha del dato. Lee de tu programa con un usuario que no puede cambiar nada.
Se conecta al programa que ya usas
Lee lo que ya tienes, calcula el riesgo de quedarte sin cada producto en cada tienda y te propone qué mandar. Tú decides.
Ventas, stock y envíos de tu programa, con un usuario que solo puede leer. Nada que teclear dos veces.
Con tu ritmo de venta, la temporada y lo que tarda un envío. Avisa cuando el riesgo pasa del nivel que tú fijes.
Qué mandar a cada tienda, cuánto y cuándo, con el porqué. Lo apruebas, lo cambias o le preguntas «¿y si mando dos menos?».
Propone, explica, avisa y aprende de tus ventas. Y antes de contratar, lo ves funcionando con tus propios datos.
Cada semana te propone los envíos a cada tienda: qué productos, cuántos y cuándo salen. Tú apruebas o cambias cantidades.
«¿Cuánto stock tenemos?», «¿por qué mandas a Valencia?», «¿y si mando dos menos?». Contesta con tus datos y dice de dónde sale cada cifra.
Ritmo de venta, lo que queda, lo que tarda un envío y el riesgo de quedarse a cero. Cinco pasos con cifras, en una frase cada uno.
Repetimos fechas pasadas de tu negocio con lo que se sabía ese día y comparamos lo que habría hecho el sistema con lo que hiciste tú.
Un mapa de cada producto en cada tienda: lo que está a cero, lo que se acaba y lo que sobra. Ventas, envíos y márgenes en la misma pantalla.
Se conecta a tu programa con un usuario que no puede cambiar nada. Datos en la Unión Europea, copias diarias y exportación completa si un día lo dejas.
Hoy
Envíos de esta semana
8 tiendas, 148 unidades. Salen el martes.
8:00Aviso urgente · Valencia
Se queda sin Cable 2,5 mm² el martes. Quedan 2 rollos y vende 8 a la semana.
Propuesta: mandar 15 hoy, llega el miércoles.
10:42Por videollamada. Te enseñamos el sistema funcionando y vemos tu caso: cuántos sitios, qué programa usáis y dónde se os va el stock.
Nos pasas una exportación de tu programa y en cinco días ves qué habría mandado el sistema en tres fechas pasadas frente a lo que mandaste.
Lo conectamos a tu programa, lo ajustamos con tus números y formamos a tu equipo. Entre tres y seis semanas.
La respuesta corta
Un asistente de IA para el ERP es un programa al que preguntas en lenguaje normal por tu stock y tus ventas («¿cuánto queda en Sevilla?», «¿por qué mandas 15?») y que contesta consultando los datos de tu programa. Cada cifra va con su origen y su fecha; si no tiene el dato, lo dice. Lee con un usuario de solo lectura y no cambia nada en el ERP. Sirve a compras, dirección y encargados de empresas con muchas tiendas o almacenes.
Por Manuel Gómez González, fundador de Arume · Revisado el
«¿Qué tiendas se quedan sin cable de 2,5 antes del jueves?», «¿cuánto vendimos de termos de 80 litros en octubre frente a octubre del año pasado?», «¿qué tengo parado en Málaga desde hace más de seis meses?». No hace falta saber el nombre de la tabla ni montar un informe: lo escribes como se lo dirías a alguien del almacén.
Debajo de cada respuesta va de dónde sale: qué datos de tu programa ha consultado, con qué filtro, de qué fechas y cuándo se leyeron por última vez. Si dice «quedan 6 en Sevilla», puedes abrir el detalle y ver el movimiento que deja el stock en 6. Si algo no cuadra con lo que ves en el ERP, se ve dónde está la diferencia.
El asistente no rellena huecos. Si le preguntas por un producto que no existe en tu programa, por una tienda sin datos de la última semana o por algo que el sistema no guarda, como el margen si no tiene costes, contesta que no lo tiene y qué haría falta para tenerlo. Una respuesta inventada es peor que ninguna.
«¿Por qué mandas 15 rollos a Bilbao?» Te contesta con la venta de las últimas semanas, el stock de hoy, lo que va de camino, el plazo y el riesgo de quedarse sin producto, en dos o tres frases. Es la misma explicación que va en cada línea de la lista del lunes, pero puedes tirar del hilo.
Puedes pedirle que recalcule con otra cantidad, otro día de salida u otro nivel de servicio, y te dice cómo cambia el riesgo de rotura y cuántos días de stock quedan. Es una simulación sobre la propuesta: no toca tu programa ni el pedido hasta que lo apruebas.
Las tiendas que más han crecido en una familia, los diez productos con más días a cero el último mes, lo que sobra en un sitio y falta en otro para un traslado. El asistente las arma con los datos, te enseña la tabla y te deja descargarla en Excel.
Se conecta a tu programa con un usuario de solo lectura. No crea pedidos, no cambia precios ni mueve stock en el ERP. Lo que aprueba una persona en el sistema de control de stock vuelve a tu programa por la vía que hayas elegido, con su registro, y no a través de una conversación.
Es un programa al que le escribes preguntas sobre tu negocio en lenguaje normal y que las contesta consultando los datos de tu ERP: stock, ventas, movimientos, envíos y proveedores. Entiende «¿cuánto diferencial de 40 A queda en Sevilla?», lo convierte en una consulta a tus datos, la ejecuta y te devuelve la cifra con la tabla de la que sale.
El nuestro forma parte del sistema de control de stock. Además de los datos del ERP, conoce la previsión de cada producto en cada sitio y la propuesta de envíos de la semana, así que puede explicar por qué propone lo que propone y recalcularlo con otra cantidad. Esa es la diferencia con un chat genérico pegado al programa: sabe de reposición y sabe de dónde salen sus números.
En una cadena de tiendas de material eléctrico y fontanería con ocho tiendas, la pregunta «¿cuánto cable de 2,5 queda en Sevilla y cuándo se acaba?» tiene hoy tres respuestas posibles. La pantalla de stock del ERP, que da la cifra de ahora pero no cuándo se acaba. El informe de ventas, que hay que filtrar por tienda y por producto y sacar a Excel. O llamar a la tienda. Juntar las tres lleva un cuarto de hora, y se hace varias veces al día.
Las preguntas que no estaban previstas son peores. «¿Qué tiendas tienen termos de 80 litros parados desde el verano?» o «¿cuánto hemos vendido de grifería en Bilbao este trimestre frente al anterior?» suelen acabar en una petición a la persona que sabe hacer informes, y llegan cuando ya se ha decidido. El asistente las contesta en el momento con los mismos datos que usaría ese informe.
Las preguntas cambian con el sector, pero casi todas caben en cuatro tipos: cuánto queda y dónde, cuándo se acaba, qué ha pasado comparado con otro periodo y por qué el sistema propone lo que propone. Estas son preguntas reales del tipo que nos hacen en las demos.
Cada respuesta lleva debajo su origen: qué datos se han consultado, con qué filtros, de qué fechas y a qué hora se leyeron por última vez de tu programa. Si el asistente dice «en Sevilla quedan 6 rollos de cable de 2,5; al ritmo de las últimas cuatro semanas se acaban el jueves», el detalle enseña el stock leído del ERP, las ventas de esas cuatro semanas y la cuenta.
Esto resuelve el problema que más frena a estas herramientas: que nadie se fía de un número que no puede comprobar. Con el origen a la vista, si la cifra no coincide con lo que ves en el ERP, se ve por qué: un traspaso pendiente de recibir, un movimiento de hoy que aún no se ha leído, una devolución contada como venta. A veces el asistente descubre así un error de datos que llevaba meses en el programa.
Un modelo de lenguaje, solo, contesta con lo que le parece probable, y eso con cifras es un peligro. En el asistente el modelo no calcula ni recuerda números: entiende la pregunta, decide qué consulta hace falta, la consulta se ejecuta sobre tus datos y el modelo redacta la respuesta con lo que devuelve. Si la consulta no devuelve nada, no hay cifra que redactar.
Por eso, cuando no tiene el dato, lo dice. «No tengo ventas de la tienda de Málaga desde el día 12: la última lectura de tu programa falló» es una respuesta válida. También lo es «no guardo el coste de compra, así que no puedo darte el margen; si lo leemos de tu ERP, sí». Lo que no hará es estimar a ojo lo que no está en los datos.
Puede contestar sobre stock, ventas, movimientos, envíos, previsiones y propuestas; armar listas y comparativas y dejártelas en Excel; explicar cada envío propuesto y recalcularlo con otra cantidad, otro día o otro nivel de servicio. Con eso se discute la propuesta del lunes con números en lugar de con impresiones.
No puede cambiar nada en tu ERP: ni crear pedidos, ni mover stock, ni tocar precios. Se conecta con un usuario de solo lectura. La documentación de Odoo sobre su API lo explica bien: una clave de acceso da el mismo acceso que la cuenta del usuario al que pertenece, así que la forma segura de conectarse es un usuario que solo pueda leer. Hacemos lo mismo en Business Central, Sage o SAP Business One. Lo que se aprueba en el sistema llega a tu programa por la vía acordada, con su registro, nunca desde una conversación.
Tampoco decide por ti. Si le preguntas «¿mando o no mando?», te da el riesgo y lo que cuesta cada opción, y la decisión es de quien firma el envío.
El asistente solo ve los datos que se acuerden en el diagnóstico, y para reponer no hacen falta datos personales: producto, sitio, fecha y cantidad. Es lo que el Reglamento General de Protección de Datos llama minimización, que los datos sean «adecuados, pertinentes y limitados a lo necesario». Los datos se guardan en servidores de la Unión Europea, con copias diarias, y si un día lo dejas te los llevas enteros y los borramos.
El Reglamento (UE) 2024/1689, el de inteligencia artificial, obliga en su artículo 50 a que los sistemas de IA que interactúan con personas se diseñen para que estas sepan que están hablando con una IA, salvo que resulte evidente. El texto fija su aplicación general a partir del 2 de agosto de 2026. El asistente se presenta como tal en la web y en WhatsApp. Cómo encaja el uso que hagas tú en tus obligaciones lo decide tu empresa con su asesor; nosotros lo construimos para que sea fácil cumplir.
En la demo de 30 minutos por videollamada le preguntas en directo sobre una empresa de ejemplo con ocho tiendas. Si quieres verlo con tus datos, el primer paso es el mismo que el del resto del sistema: un export de ventas y stock, el análisis gratuito y después la simulación con tu histórico. El asistente se monta sobre esos mismos datos, así que en la simulación ya puedes preguntarle por tus productos y tus tiendas.
El arranque completo, con la conexión de solo lectura a tu programa, lleva entre tres y seis semanas. En ese tiempo se acuerdan los datos que lee, los permisos de cada persona y una lista de preguntas de prueba con su respuesta correcta, que se repite cada vez que cambia algo para comprobar que sigue contestando bien.
Un chat general contesta con seguridad aunque no tenga el dato. Este no calcula de memoria: cada cifra sale de una consulta a tus datos que se puede abrir y revisar, con la fecha de la última lectura. El modelo de lenguaje entiende la pregunta y redacta la respuesta; los números los pone la consulta. Si la consulta no devuelve nada, la respuesta es «no lo tengo», con lo que haría falta para tenerlo.
Con los que lee el sistema de control de stock: Odoo, Business Central, Sage, Holded, SAP Business One, Shopify, WooCommerce, PrestaShop, Power BI o un Excel que se actualice. En el diagnóstico se acuerda qué datos se leen (ventas, stock, movimientos, envíos, proveedores) y el asistente solo puede preguntar por esos.
Puede entender mal una pregunta ambigua, por ejemplo «la tienda del centro» si tienes dos. Por eso cada respuesta dice qué ha consultado: si ha mirado la tienda que no era, se ve a la primera. Lo que no hace es poner una cifra sin consulta detrás. Si el dato de tu programa está mal, la respuesta lo estará también, y el origen te dice dónde corregirlo.
No. Se conecta con un usuario de solo lectura. Puede proponerte un envío, explicarlo y recalcularlo con otra cantidad, pero la aprobación se hace en el sistema y el pedido aprobado llega a tu programa por la vía acordada, con su registro. Nada pasa al ERP desde una conversación.
Lo decides tú. Lo normal es que compras y dirección vean todo, y que cada encargado de tienda vea su tienda y el stock de las cercanas para pedir un traslado. Los permisos se configuran por persona y el asistente no contesta sobre lo que esa persona no puede ver.
No. Tus datos se consultan para contestar tus preguntas y se quedan en servidores de la Unión Europea, con copias diarias. Antes de empezar te damos por escrito qué proveedores intervienen, dónde está cada uno y en qué condiciones tratan los datos.
No. Se escribe como se habla: «¿cuánto queda de tal en tal sitio?», «¿qué se acaba esta semana?», «compárame octubre con octubre del año pasado». Si la pregunta tiene dos lecturas, el asistente pregunta cuál quieres antes de consultar.
Sí, como añadido. El mismo asistente contesta por WhatsApp a las personas dadas de alta, con los mismos permisos que en la web. Es útil para encargados y repartidores que no van a abrir un panel para una pregunta.
30 minutos por videollamada. Ves el sistema funcionando y te decimos si encaja con tu empresa.