Glosario
Desabastecimiento: qué es y qué hacer cuando el proveedor no sirve
Definición
El desabastecimiento es la falta de un producto en el mercado o en la cadena de suministro por causas ajenas a quien lo vende, como un fallo de fabricación, una escasez de materia prima o un problema logístico. Se diferencia de la rotura de stock en que no se arregla pidiendo antes o más. Lo que sí se puede hacer es repartir lo que llega según prioridades, avisar con antelación a los clientes y buscar un producto sustitutivo.
Una rotura de stock puede ser culpa tuya: pediste tarde o pediste poco. Un desabastecimiento no: el producto falta en el mercado y por mucho que pidas no llega. Esa diferencia cambia las decisiones, y aquí va cómo.
Qué es exactamente
Desabastecimiento es la situación en la que un producto no está disponible en el mercado en la cantidad que se pide, por una causa que está en el origen de la cadena: el fabricante no produce, falta una materia prima, hay una retención en aduanas o el transporte se interrumpe. Quien vende al final no tiene el producto porque nadie se lo puede servir.
No hay que confundirlo con la rotura de stock, que es quedarte sin existencias de algo que sí puedes conseguir y no pediste a tiempo. En una rotura, el fallo está en tu cálculo; en un desabastecimiento, el fallo está fuera, aunque tu forma de reaccionar sí depende de ti.
También se le llama
Falta de suministro, problema de suministro, escasez, shortage o supply disruption en inglés. En el sector de medicamentos se habla de problemas de suministro: la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios mantiene en su web un listado actualizado de ellos.
Un ejemplo
Un mayorista de material eléctrico compra un tipo de magnetotérmico a un único fabricante. El fabricante avisa de que su servicio se reduce a un 40 % durante seis semanas. El mayorista vende en condiciones normales 600 unidades a la semana repartidas entre sus 8 almacenes regionales y tiene 900 en total.
Con lo que le llegará (40 % de 600, es decir, 240 por semana) más lo que ya tiene, durante las seis semanas puede servir 900 + 6 × 240 = 2.340 unidades, frente a una demanda normal de 3.600. Le faltan unas 1.260. Si reparte por igual, todos los almacenes se quedan sin producto hacia la semana cuarta. Si decide prioridades (clientes de proyecto con obra en marcha primero, almacenes sin alternativa de otro fabricante después), la rotura se concentra donde menos daño hace.
Esa es la gestión del desabastecimiento: aceptar que no hay producto para todos y decidir quién recibe qué, con números y a tiempo, no al azar de quien llama antes.
Ojo con esto
En un desabastecimiento se cometen siempre las mismas equivocaciones:
- Pedir de más por miedo: los pedidos inflados a todos los proveedores agravan la escasez y luego sobra cuando se normaliza. Pide lo que venderás, no lo que temes.
- Leer la venta como demanda: si no hay producto, las ventas bajan y la previsión se hunde. Cuenta la demanda perdida o, al volver el suministro, pedirás de menos.
- No avisar al cliente: un aviso de que habrá 4 semanas de retraso se agradece; una promesa de entrega que no se cumple, no.
- Repartir por orden de llegada: da ventaja al que más insiste, no al que más lo necesita.
- No tener plan B: un segundo proveedor homologado o un producto sustitutivo aprobado antes de que haga falta.
Dónde aparece en el sistema
El sistema recibe de ti el aviso del proveedor (qué porcentaje de lo pedido llegará y hasta cuándo) y recalcula la propuesta con ese techo: en vez de sugerir envíos que no se podrán cumplir, reparte el stock disponible entre los puntos según el riesgo de rotura de cada uno y las prioridades que fijes, y te explica el porqué de cada cantidad.
Con el panel ves qué puntos quedarán a cero y en qué semana, y con el asistente puedes preguntar «¿y si priorizo a los clientes de obra?» y ver el resultado antes de decidir. La simulación con tus datos permite repetir un desabastecimiento pasado de tu negocio y comparar qué se hizo y qué habría propuesto el sistema.
Qué dice la norma
En el sector de los medicamentos, el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos establece en su artículo 3 que laboratorios, distribuidores, importadores y farmacias están obligados a suministrar y dispensar los medicamentos que se les soliciten en las condiciones legales, y que debe respetarse el principio de continuidad en la prestación del servicio a la comunidad. En el resto de sectores no hay una norma general de desabastecimiento; la relación la marca el contrato con el proveedor.
Términos relacionados
Backorder, lead time, demanda perdida, producto sustitutivo y efecto látigo. La guía de stock de seguridad explica cuánto colchón compensa.
Preguntas frecuentes
¿Se cubre un desabastecimiento con más stock de seguridad?
Solo en parte. El stock de seguridad se calcula para variaciones normales del plazo y de la demanda. Un desabastecimiento largo lo supera; ahí hace falta repartir, sustituir o buscar otro proveedor.
¿Cómo repartimos lo poco que llega?
Con criterios escritos antes de que haga falta: clientes con compromiso, puntos sin alternativa, margen. Y con números: cobertura de cada punto y semana en que se quedará a cero.
¿Podemos saber cuándo se normalizará?
Lo dice tu proveedor, no el sistema, y suele ser una fecha que se mueve. Trabaja con dos o tres escenarios (normalización a 4, 8 y 12 semanas) y revisa cada vez que haya aviso nuevo.
¿Qué es el efecto látigo en un desabastecimiento?
Cuando todos piden más por si acaso, el fabricante ve una demanda inflada, la escasez dura más y después sobra producto en toda la cadena. Pedir lo razonable es lo que más ayuda al conjunto.