Glosario
¿Qué es el efecto látigo en la cadena de suministro?
Definición
El efecto látigo es la amplificación de la variabilidad de los pedidos a medida que se sube por la cadena de suministro: la tienda pide con más oscilación de la que vende, el distribuidor con más de la que recibe, y el fabricante ve picos que el consumidor nunca tuvo. Lo describió Jay Forrester en 1961 y lo popularizaron Lee, Padmanabhan y Whang en 1997. Se reduce compartiendo la venta real y calculando con ella.
El consumidor compra pañales a un ritmo casi constante. Y aun así, los pedidos que llegan al fabricante suben y bajan como una montaña rusa. Eso es el efecto látigo: cada eslabón de la cadena exagera un poco la variación que recibe, y al final del látigo la oscilación es enorme.
¿Qué es exactamente el efecto látigo?
El efecto látigo es la tendencia a que las oscilaciones de inventario y de pedidos sean cada vez mayores a medida que se sube por una cadena de suministro, en respuesta a cambios en la demanda del cliente final. La idea aparece en Industrial Dynamics de Jay Forrester (1961), por eso se le llama también efecto Forrester.
El nombre lo puso Procter & Gamble. Lee, Padmanabhan y Whang cuentan en su artículo de 1997 en MIT Sloan Management Review que los responsables de logística de P&G vieron que la venta de Pampers en tienda variaba poco, los pedidos de los distribuidores variaban más y los pedidos de P&G a sus proveedores, como 3M, todavía más. El consumidor compraba igual; la variación crecía sola al subir.
La simulación clásica que lo demuestra es el «juego de la cerveza», creado en la escuela de negocios del MIT en los años sesenta.
También se le llama
Bullwhip effect, efecto bullwhip, efecto Forrester o amplificación de la demanda.
Un ejemplo
Una tienda vende 100 latas por semana. Una semana vende 110. El encargado piensa que sube y, para no quedarse corto, pide 130: repone las 110 y añade 20 de colchón. El distribuidor recibe pedidos así de diez tiendas y ve un salto de 1.000 a 1.300; como el fabricante tarda, pide 1.600 para cubrirse. El fabricante ve un 60 % más de demanda cuando la venta real subió un 10 %. La semana siguiente la tienda vende 100, tiene latas de sobra y no pide nada: el distribuidor ve un desplome y frena. Así nace el ciclo de exceso y rotura.
Ojo con esto
Las causas que recoge la literatura son operativas y de comportamiento. Las más frecuentes en una pyme:
- Previsiones hechas con los pedidos del eslabón de abajo y no con su venta real.
- Pedidos agrupados por lotes, descuentos por cantidad o camiones completos.
- Promociones y compras adelantadas que mueven la demanda de unas semanas a otras.
- Pedidos de pánico cuando hay escasez: se pide de más para recibir algo y luego se cancela.
- Plazos de entrega que varían y nadie mide.
Dónde aparece en el sistema
La forma más eficaz de cortar el látigo es que quien repone vea la venta del último eslabón, el sell-out, además de los pedidos que recibe. Nuestro sistema calcula los envíos a cada tienda o cliente con su venta, no con su pedido, y suaviza los colchones para que un pico de una semana no se convierta en un pedido doble. Lo verás en la página de distribuidores; la comprobación con tus fechas pasadas, en la simulación con tus datos.
Términos relacionados
VMI, CPFR, sell-in, S&OP y sobrestock.
Preguntas frecuentes
¿El efecto látigo afecta a empresas pequeñas?
Sí. Basta con que un distribuidor prevea con los pedidos de sus clientes en vez de con lo que esos clientes venden. Cuantos más eslabones hay entre el fabricante y el consumidor, más se nota.
¿Se puede eliminar del todo?
No, porque los plazos y los lotes existen. Se puede reducir mucho compartiendo la venta real, pidiendo con más frecuencia y en cantidades más pequeñas, y evitando reaccionar a un solo dato.
¿Cómo sabemos si lo tenemos?
Compara la variación semanal de lo que vendes con la de lo que compras. Si tus compras oscilan mucho más que tus ventas, el látigo está dentro de tu propia empresa.